Fútbol sucio y desprolijo
Con el partido que Vélez le ganó 1-0 a Newell's para consagrarse campeón de Primera A 2012-2013 (sic) y con el juego de hoy entre Sportivo Belgrano y Santamarina para definir el segundo ascenso del Argentino A a la B Nacional, finaliza una temporada sucia y desprolija del fútbol argentino.Desprolija desde lo organizativo, sobretodo en la Primera División, que ofreció flancos vulnerables. No es casual que el respetadísimo Gerardo Martino, técnico de la Lepra rosarina, haya plantado bandera sobre está absurda e inusual forma de definición. Dijo Martino, dos días antes de la Superfinal: "No me parece lógico que se juegue esta final. No le veo mucho sentido. No conozco un campeonato en el mundo en el que haya tres campeones en un año, es medio raro".
La Superfinal es irracional, incoherente y disparatada. Vélez, por propio mérito, sumó una estrella más a su rico historial, sólo que esta vez tuvo que jugar apenas noventa y pico de minutos y no 19 fechas como lo hizo cuando fue campeón del Torneo Inicial 2012, o 38 extenuantes partidos, cuando los torneos eran largos, de ida y vuelta.
La temporada también fue desprolija porque Newell’s debe afrontar esta semana y la siguiente sus partidos de semifinales de la Copa Libertadores. ¿Acaso Futbolistas Argentinos Agremiados no fija 30 días corridos de licencia obligatoria por año? Si Newell’s sigue avanzando en el torneo continental, ¿sus jugadores no tendrán las vacaciones correspondientes o empezarán el Torneo Inicial en la segunda o tercera fecha? Desprolijo, ¿no?
No sólo desprolija fue la temporada, también fue sucia. Sucia por todo lo que pasó, por todo lo que se dijo, por todo lo que se vio. La Primera División, la B Nacional y el Torneo Argentino A dejaron una estela de polémicas, aún sin dilucidar.
Equipos acusados de ir para atrás; árbitros y jueces de líneas que caminaron en el límite de la sospecha; y lo más grave: otra vez muertos en canchas de fútbol. Se baja la persiana de una temporada que dejó fuertes vendavales y, dicen, cuando se siembran vientos se cosechan tempestades y todo queda más sucio y más desprolijo.

