En el país de las maravillas
Los casi 40 puntos de rating son un dato estadístico incontrastable que reflejan cuántos argentinos vivieron la electrizante pelea en la cual el quilmeño Sergio Martínez se coronó, en las primeras horas de ayer, campeón del mundo mediano del Consejo Mundial de Boxeo.
Otro indicador, que está mucho más allá de los números, muestra el cómo y tiene relación directa con la piel, con el alma, con los sentimientos que despertó este argentino que, desde el primer día que se confirmó la pelea con Julio César Chávez Jr., prometió que le iba a ganar. Y cumplió, aunque le haya puesto un suspenso digno de la mejor película.
La madrugada del 16 de septiembre de 2012 quedará grabada en la memoria de las grandes gestas del deporte argentino, de esas que obligaron a tener el tele prendido hasta el último minuto, a devorarse todo lo que sea, a repetir mil y una veces las imágenes.
“Maravilla” Martínez entró ayer a la galería de esa camada de deportistas argentinos contemporáneos que emocionan, que si uno los tuviera a mano dan ganas de abrazarlos hasta fundirse con ellos.
Entre las maravillas en actividad que nos podemos considerar unos privilegiados de disfrutar en directo y que nos hicieron emocionar hasta las lágrimas, vale nombrar a “Leo” Messi, a “Manu” Ginóbili, al “Luifa” Scola, a Nalbandian, a Del Potro, al “Pato” Cabrera, a “Juani” Hernández, a “Lucha” Aymar, a Crismanich... Ahora se suma “Maravilla”, protagonista de una gesta inolvidable.
Ellos se aseguraron su foto colgada en la pared, junto a las de las grandes glorias. Y en el país de las maravillas ya está Martínez.

