Barcelona y Martino: tanto ego para tanta humildad
La primera conferencia de "Tata" en Cataluña mostró hostilidad de la prensa. Lo desconocieron, le dijeron que era una copia de Bielsa y qué pensaba cambiar. El rosarino dio clase de humildad.
Se sabe que el catalán es un pueblo orgulloso de sí mismo. Su idioma, su idiosincracia y hasta su equipo, nada menos que el Barcelona, le dan razones suficientes para sacar pecho y caminar mirando hacia el horizonte.
Suele pasar que ese orgullo puede ser fuente de desafíos grandes, basados en esa seguridad; o suele pasar que tanto mirarse el ombligo termine haciendo de sus miembros un espectáculo provinciano.
La primera conferencia de Tata Martino ante la prensa de Cataluña ha sido lo segundo. Un desfile de desconfiados periodistas, guiados por sus desconocimientos y por su incapacidad para ver más allá del Barcelona. Increíble que hayan desnudado sus ignorancias en tiempos de tanta información. Inadmisible que sean tan ermitaños en tiempos de globalización.
Al "Tata" lo trataron como un desconocido. Como si Andoni Zubizarreta hubiera ido a buscar un técnico al planeta Marte. Las preguntas fueron de primer grado, algunas casi humillantes para la trayectoria de Martino, que viene de ser campeón del torneo argentino, nada menos que la tierra de Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi.
Martino, como buen hombre del interior (vamos, que tampoco nos olvidamos de los porteños), contestó con mucho adverbio, verbos en infinitivo y sin apresurarse. Dijo lo justo y necesario, sin rebuscar, y sin definir demasiado. Pero con humildad y buen carácter.
Tuvo que aguantar que algunos le preguntaran en catalán (es signo de cortesía recibir al nuevo en su idioma, sobre todo si lo hablás), le dijeron que era una copia de Marcelo Bielsa, y hasta si no le molestaba que nadie lo conociera.
Demasiado ego para tanta humildad.
Pero no pudieron con el rosarino, que hasta fue capaz de reconocer que se había apresurado al decir que Messi había tenido que ver con su contratación. Sin ponerse colorado.
Así las cosas, la primera muestra que ha recibido es la de hostilidad y poco crédito. Su devolución fue la de sapiencia por tanta experiencia (y eso que no les recordó que Paraguay casi elimina a España en Sudáfrica 2010) y expectativa. "Tata" sabe que llega a uno de los mejores equipos del mundo, pero se cree capaz de conducirlo. Lo dejó claro en su discurso y lo dejará claro seguramente cuando comience a trabajar.
Al fin de cuentas, los mismos periodistas que este viernes lo maltrataron habían desconfiado de Pep Guardiola cuando lo eligieron para ser el conductor del Barcelona. Un buen augurio.

