Que se vengan los hinchas
El fútbol de Primera División bajó el telón al campeonato más poblado de la historia profesional y, después de la lluvia de críticas que cosechó su implementación, se avecinan cambios en varios ámbitos de la estructura de la AFA.
Por primera vez en 36 años, habrá una elección en la que no ganará Julio Humberto Grondona, el formato de los torneos volverá a sufrir modificaciones y regresará la temporada bianual para amoldarse al calendario europeo.
Entre tantas idas y vueltas, también existe la expectativa sobre otro retorno, el de las hinchadas visitantes. La medida, que ya hizo más de un amague, podría dejar de lado a una inaceptable discriminación que no cotiza en el Inadi: la de los colores de camisetas, una modalidad que debutó en el ascenso en 2007 y que se amplió al círculo superior a mediados de 2013.
El tema viene más que discutido y, a más de dos años de la estricta prohibición, la viveza criolla de algunos dirigentes de clubes que inventaron abrieron una brecha al patentar la calidad de “hinchas neutrales”, un ardid legal por el que pudieron ingresar los visitantes a los partidos de Godoy Cruz y Atlético de Rafaela.
Claro que el invento tuvo sus inconvenientes. En la definición de la Supercopa Argentina 2014, la barrabrava de Arsenal se trenzó a golpes con los "neutrales", en un partido frente a Vélez.
Meses más tarde, a sugerencia del gobernador bonaerense Daniel Scioli y con la base de una promoción de 15 mil nuevos agentes, el Ministerio de Seguridad de ese distrito dispuso abrir el grifo a un partido por jornada. El fin de semana pasado, el beneficiado fue el encuentro entre Lanús y Sarmiento.
Ahora, con el torneo finalizado y a punto de iniciarse las liguillas, la discusión vuelve al tapete. ¿Podrá el fútbol argentino terminar de una vez con la locura que reina adentro y afuera de sus canchas? Entre tantos cambios que se vienen, recuperar la alegría y la convivencia en las canchas sería el mejor golazo.