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La pasión tiene un límite: la amistad

Ninguna división genera tanta pasión como el clásico cordobés entre Belgrano y Talleres. El sábado se enfrentan en el Kempes, desde las 16.

10 de abril de 2017 a las 10:03 a. m.
La pasión tiene un límite: la amistad
Matías y Francisco.

Izquierda o derecha, The Beatles o The Rollings Stones, choripán o sushi, Sumo o Soda Stéreo, Unitarios o Federales, Juan Manuel de Rosas o Domingo Faustino Sarmiento, radicales o peronistas, negro o blanco, pastas o asado...

Todas aquellas oposiciones no tienen punto de comparación con lo que significa para los cordobeses el clásico Belgrano-Talleres.

En un pueblo tan pasional como el nuestro, donde la sangre latina le gana por goleada al resto, cada tema tirado sobre la mesa genera polémica, discusiones y hasta rupturas amorosas, familiares o amistosas. Todo... o casi todo. Es que la pasión futbolera, sobre todo la que despierta el fútbol, se queda en el folclore, más allá de algunas excepciones irracionales que todo el planeta albiazul o celeste repudian por igual.

El respeto casi unánime por los murales pintados por uno u otro; la convivencia familiar donde coexisten hinchas de uno y de otro; o el compañerismo en el colegio o en el trabajo, donde la pasión no pasa de la gastada, la cargada, el "meme" verbal, demuestran que unos y otros conviven en total armonía durante la semana y sólo se distancian en los 90 minutos y pico que dura un partido.

El sábado a las 16, Belgrano recibirá a Talleres en el Mario Alberto Kempes. Será el primer partido en Primera División después de 15 años y esta vez, por caprichos del sorteo, la "B" será local absoluto ante la prohibición de ingreso de visitantes. Algunas fechas después se invertirán los roles y la "T" copará el estadio cordobés.

En los dos casos, la consigna planteada por Mundo D, "Rivales, no enemigos", será el estandarte que levantarán unos y otros.

Porque la pasión tiene sus límites: la amistad.

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