El penal-asistencia de Messi fue ¿una fantasía o una falta de respeto?
La jugada protagonizada por el argentino dividió opiniones en el mundo del fútbol.
Nadie pone en un duda la legalidad de la acción que protagonizó Lionel Messi el pasado domingo al patear un penal que terminó en pase para Luis Suárez y que significó el 4-1 de Barcelona sobre Celta (el encuentro finalizó 6-1). Lo que sí abrió la polémica es la legitimidad del hecho.
La jugada dividió las aguas entre los que ven siempre con buenos ojos todo lo que hace Messi y los rivales que sufren las genialidades del argentino. Desde la tribuna de Barcelona estuvo perfecto lo de "Leo", fue otra fantasía del mejor jugador del mundo en la actualidad. Para los otros hinchas, la mayoría por ponerle cantidad a una estadística imaginaria, fue un acto de soberbia o una falta de respeto a un rival inferior en calidad y en cantidad de millones de euros invertidos.
Al dar el pase a su compañero, el uruguayo Suárez, Messi dejó pasar la chance de marcar su gol número 300 en la Liga española. Pero eso parece no importarle ni a Messi, ni a su técnico ni a sus compañeros. Luis Enrique, DT del elenco catalán, admitió que a algunos puede no agradarles la jugada, “pero es legal” y agregó que sus jugadores siempre piensan en el espectáculo y no sólo en ganar partidos y títulos.
Con el diario del lunes se abre el abanico de suposiciones, aunque lo único concreto es que Messi le dio un pase legal a Suárez y este marcó el gol. Ahora, ¿hubieran hecho lo mismo si estaban 0-0? ¿Y si el rival era Real Madrid? ¿Hubiera sucedido lo mismo en una partido por la Liga de Campeones? ¿Tendrá la misma libertad para hacerlo con la camiseta de la selección argentina en un Mundial o en algún partido por las eliminatorias? ¿Y si en vez de Messi la fantasía-falta de respeto la hubiera hecho Cristiano Ronaldo?
Sobran las preguntas para una jugada impensada que, además, no fue la primera y seguramente tampoco será la última. Quizá sea nuevamente Messi; quizá sea otro; quizá la jugada se replique y ahora la quieran hacer todos. Y la opinión cambiará según le toque a uno gozarla o sufrirla.
