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El aliento olímpico no es solo argentino

En cada cancha de estos Juegos, cada deportista tiene quien lo aliente.

15 de agosto de 2016 a las 03:22 p. m.
El aliento olímpico no es solo argentino
Sindhu Pusarla es muy seguida en India (Foto: AP).

El partido estaba igualado en sets pero la india Sindhu Pusarla le ganaba 19-15 a la canadiense Li Michelle en un partido de bádminton del Grupo M.

Un puñado de indios alentaban ante cada punto de Pusarla (que terminó ganando 2-1) y se lamentaba con cada tanto de la canadiense.

Eran hinchas que alentaban a una de los suyos en un deporte que para nosotros es casi desconocido, tanto como que se lo conoce más por la pelota con plumitas que por su nombre real: bádminton. Ellos alentaban y arengaban a Pusarla, que nunca dejó de perder el objetivo: ganar.

Horas después, el japonés Kei Nikishori derrotaba al español Rafael Nadal y se quedaba con la medalla de bronce en singles en el Centro Olímpico de Río, en el que se veían muchas banderas japonesas alentando a Kei.

Cada uno a su manera. Los indios un tanto más efusivos que los japoneses, quienes no pasan más allá de un aplauso y algún que otro grito.

La hinchada argentina, ni hablar. Quizá por el fanatismo, quizá por la cercanía con Brasil, en cualquier lugar donde se presente un coterráneo hay mucha gente alentando a la albiceleste. Parecen mayoría, aunque el aguante no es solo de ellos.

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Pasa con todas las hinchadas, con todos los colores, en todas las disciplinas. En un Juego Olímpico, ningún deportista se queda solo.

Por la causa que fuese siempre tendrán a alguién aléntandolo desde la tribuna. Por rivalidad, por analogía continental o simplemente por tomar parte del más débil, siempre habrá un grito de aliento para ellos.

Es el aliento olímpico. Es el aguante que le hacen los de afuera a los de adentro y que muchas veces ni siquiera encuentran en sus competencias anuales. Acá se sienten distintos, queridos y contenidos, aunque siempre habrá gente que no quieran que ganen.