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Cuando la violencia viene de adentro

22 de septiembre de 2015 a las 12:03 p. m.
Cuando la violencia viene de adentro

Volvieron los visitantes en dos partidos del fútbol argentino. Después de dos años con tribunas vacías por la absurda prohibición de asistencia a las visitas, la cancha de Arsenal volvió a lucir como nos gustaría ver a todos los estadios.

El regreso paulatino de los visitantes había comenzado el sábado en la B Metropolitana, en el partido Tristán Suárez-Sportivo Italiano, que llevó cerca de 200 hinchas. En la cancha de Arsenal, hubo unos 400 simpatizantes de Olimpo. Los dos visitantes perdieron 2-1, pero el placer de "viajar" superó el dolor de la derrota. Los perdedores se retiraron tran­quilos. Es cierto que dos cotejos no hacen la generalidad del problema de fondo en la violencia en el fútbol, pero la prueba piloto fue un éxito.

Donde no hubo visitantes y sí hubo violencia fue en el cotejo Argentinos-Boca. En La Paternal fue todo escándalo y polémica, no sólo por el gol mal anulado al local cuando el partido estaba igualado en cero y por la fractura expuesta del tobillo derecho que sufrió el volante Ezequiel Ham por una descalificadora falta de Carlos Tevez (estaba amonestado y debió ser expulsado), sino porque cuando arrancó el segundo tiempo el árbitro Luis Álvarez le sacó la roja a Reinaldo Lenis, que fue a buscar a Nicolás Lodeiro y tuvo que ser separado y sacado de la cancha por compañeros. ¿Motivo? "Lodeiro me discriminó, me dijo 'negro de mierda' y eso me hizo explotar", contó el colombiano.

Hace tiempo que en el fútbol argentino la caballerosidad dejó de ser una virtud en algunos jugadores. Estos pobres y lamentables ejemplos son generadores de violencia, quizá mucha más grave que la que puedan generar los visitantes.

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