Zlatan Ibrahimovic, duro con Francia
Se veía venir. Los enojos de Zlatan Ibrahimovic lo iban a poner de una vez por todas en serios aprietos, debido a que progresivamente sus constantes arrebatos de ira contra jugadores (rivales o compañeros), árbitros, técnicos, simpatizantes, dirigentes, etcétera, se han ido masivizando hasta odiar a grupos y comunidades enteras, y finalmente a Estados completos como a Francia, a la que calificó lisa y llanamente de "país de mierda".
Pero algunos analistas de la irascibilidad del sueco de ascendencia bosnia sostienen que ese duro insulto a Francia es la antesala de otro de alcance continental, antes de llegar al que englobe a toda la humanidad.
Quienes siguen de cerca los enojos del "Ibra", aseguran que ya en 2014 estuvo muy cerca de calificar a Suecia como una mierda cuando un medio del país eligió al tenista Björn Borg como el deportista sueco de todos los tiempos (ganó 11 Grand Slam), colocándolo a él en segundo lugar. Aquella vez dijo en público: "Con todo respeto, yo soy el primero, el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto de mi lista", reduciendo al mítico Borg a la condición de un ignoto tenista dominguero.
La cuestión es que ahora descalificó duramente a Francia, donde reside por ser jugador de PSG, en un momento no muy acertado debido al franco crecimiento del nacionalismo de ultraderecha y la xenofobia en el país. Precisamente una de las figuras principales de este tenebroso ámbito político, Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, dijo: "Aquel que considere a Francia un país de mierda, puede irse, es así de simple", con lo cual agregó al sueco a la larga lista de inmigrantes indeseables del partido. De esta forma la plataforma del Frente Nacional promueve ahora la expulsión de Francia de gitanos rumanos y búlgaros, de musulmanes norafricanos, de africanos subsaharianos, de africanos en general, de hispanos, de indios amazónicos, de esquimales, de castores y de Ibrahimovic.
Sin salida. Alertado sobre los efectos de sus dichos, ya que otros políticos dijeron que debería limitarse a jugar al fútbol y cerrar la boca (algo que es absolutamente imposible para Zlatan), el sueco esgrimió una defensa y dijo que "quería aclarar que sus comentarios no se dirigieron ni a Francia, ni a los franceses".
A qué país se dirigía entonces. ¿A microestados como Liechtenstein o Andorra, a los que en principio les calzaría el calificativo por su diminutez? (entre los dos apenas pasan los 100 mil habitantes). Para los ofendidos galos no hay dudas: se refería a Francia, debido a que estaba en pisando suelo de Burdeos cuando pronunció su escatológica sentencia.
Sin embargo sus defensores consideran que con la vorágine de partidos por copas europeas, los jugadores de los principales equipos del continente a veces no saben que país están pisando, y que probablemente Zlatan haya padecido ese “síndrome UEFA de desorientación”.
En esa idea sostienen que el sueco puede que haya pensado que estaba en Bélgica, en Groenlandia o en Inglaterra donde, entresemana, PSG había empatado 2-2 con Chelsea. "El dijo 'este país de mierda', pero en ningún momento dio nombres por lo que nadie puede decir que se trataba de Francia", señalaron desde el club de fans "Zlatan Inmortal", a cuyos miembros el sueco aborrece profundamente, al punto de no haberles firmado jamás un autógrafo.
Pero hay más. Los franceses están particularmente sensibles debido a que el próximo 18 de junio se cumplen 200 años de la derrota de Napoleón de Waterloo, una circunstancia histórica que no consiguen digerir a pesar de los años que pasaron. “Están muy susceptibles porque se aproxima ese aniversario y encima Zlatan les dice que su país es una mierda. Es más de los que franceses pueden soportar”, afirmó un conocedor de la sensibilidad de los galos.
Dada esta situación, desde el entorno del sueco consideran que frente a la nueva tendencia de Zlatan de insultar a estados, va a ser necesario que considere el humor de los habitantes que van a recibir el denuesto. “Por ejemplo, sería muy inconveniente que dijera algo parecido del Estado Islámico, cuya milicia ha demostrado con creces tener un bajo nivel de tolerancia”, expresó un allegado al jugador.
Zlatan está en el banquillo. Un sondeo indica que un 55 por ciento exige sanciones, 44 no lo considera necesario y un uno por ciento considera que hay que cuando funcionaba la guillotina estos exabruptos no ocurrían. Al menos en público.