Ya cobraste, Delfino
El escándalo de alcance nacional y regional que envolvió como un torbellino al árbitro Germán Delfino, y a jugadores y cuerpos técnicos de Vélez y Arsenal, conmocionó el ambiente del fútbol. La sanción inicial de un penal trucho, y por lo tanto inconstitucional, a favor de los del Fortín, y la posterior marcha atrás por parte del juez pusieron en evidencia un discutido recurso con el que cuentan los técnicos para llegar al gol, cuando no hay forma de que sus enclenques delanteros la emboquen: aprovechar que un hombre de negro invente un penal de la nada para ejecutarlo sin remordimientos y festejarlo con la convicción de que fue un acto de justicia terrenal.
"Trabajamos duro durante la semana en diversas técnicas expresivas, corporales y actorales para fabricar penales truchos, y por eso nos molesta que un árbitro no convalide uno después de haberlo sancionado. No quiero usar la palabra estafa, pero siento que nos metieron la mano en el bolsillo. Estoy muy fastidioso", afirmó un jugador velezano utilizando la particular terminología de los relatores televisivos.
"Este es un juego que convive con el error", dijo a su turno el entrenador velezano, Miguel Ángel Russo, para justificar su insistencia para ejecutar un penal trucho, afirmación que en principio convertiría al fútbol en el deporte más falible e incierto del mundo, en especial por la tendencia a equivocarse de los árbitros. Es un juego no apto para perfeccionistas.
"Pueden sancionarse penales de la nada, posiciones adelantadas que no existen, goles en fuera de juego, goles que no entran, córners imaginarios y hasta detenerse partidos para que los jugadores se refresquen cuando la temperatura es de 4° bajo cero. El árbitro es el único espécimen que tropieza 1422 veces con la misma piedra", afirman desde la ONG Tolerancia Cero, que lucha desde hace 50 años contra los errores de pito y propone la robotización del arbitraje (*).
Estado de shock. Pero el escándalo en Vélez obligó también a una intervención de emergencia del equipo interdisciplinario de apoyo psicológico del Fortín (incluye psicólogos, psiquiatras, parapsicólogos, videntes, fonoaudiólogos, motivadores, etc.), que debió trabajar a diván caliente porque varios jugadores de Vélez cayeron en un severo cuadro depresivo cuando advirtieron que Delfino daba marcha atrás con el penal. “Algunos querían dejar el fútbol, lo cual era altamente problemático porque el partido se estaba jugando”, explicó uno de los especialistas.
Uno de los más afectados fue el delantero Milton Caraglio porque era el encargado de ejecutar el penal inventado. “Cuando le pidieron la pelota porque correspondía saque de arco quedó paralizado y no respondía a los estímulos. No había forma de sacarlo del punto del penal, ni de quitarle el balón (hubo que amenazarlo con hacerlo con la fuerza pública). Milton estaba en un estado de conmoción. Delfino había demolido su sistema de creencias”, explicó otro facultativo.
"Por suerte después Delfino dio otro penal para que Caraglio pudiera recomponer su estado anímico", agregó la fuente.
Además, y para seguir recomponiendo las cosas, el árbitro rajó de nuevo a Valencia, echado inicialmente en el supuesto penal e inmediatamente reingresado, lo que convirtió al colombiano en el primer jugador de color del fútbol argentino en recibir un total de cinco tarjetas: tres amarillas y dos rojas. “Sería además el primer jugador en el mundo expulsado por triple amarilla o por doble roja, lo cual lo catapulta al libro Guinness de récords. Tal vez por esta razón (ver su nombre estampado en la famosa publicación), el jugador no estaría de acuerdo con que le saquen las tarjetas de más que le puso Delfino”, explicó el estadístico del fútbol Juan Carlos Cómputo.
Pero la polémica sigue, incluso sobre si se usó tecnología en descubrir el juego del error (la mano de Pavone), ya que aparentemente fue un amigo de un primo del concuñado del juez de línea quien vio la jugada por televisión y lo llamó por celular en tiempo real para advertirlo. "El amigo del primo de mi concuñado no es un robot, por lo tanto no es uso de la tecnología", se defendió el asistente.
Al fútbol argentino le hace falta dar un paso decisivo de sinceramiento y que después de algún festejado triunfo los ganadores afirmen: “El partido estaba cerrado, no le encontrábamos la vuelta, pero por suerte el primer error del árbitro nos permitió ponernos arriba y después con otro error arbitral logramos el 2-0 que nos tranquilizó y ya pudimos manejar el juego”. Después de todo, el fútbol convive con el error.
(*) Esta organización surgió después de que en 1984 se disputara en África el partido más largo del mundo entre el Los Meteoros de Tanzania y el Tarzán FC. El partido (en rigor, el segundo tiempo) duró siete horas, debido a que se trabó el cronómetro del árbitro. Hubo jugadores desmayados por el agotamiento y el grueso de los espectadores se durmió en las tribunas (era un partido nocturno). El colegiado se percato del error a las 5.15 de la madrugada.
