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¿Una novela rosa?

04 de julio de 2013 a las 10:18 a. m.
¿Una novela rosa?

Se aproxima el inicio de una nueva temporada del fútbol argentino, y como ocurre por estas fechas, ya se inició la habitual polémica anual sobre los modelos de camisetas que Boca usará durante el próximo torneo, en este caso motivada por una supuesta casaca alternativa de color rosa.Sin embargo, en la página oficial del club y en el apartado dedicado a la historia de la camiseta boquense, se hace eco de la versión de que el primer color boquense en 1905 fue el rosa, tonalidad que debió ser alterada rápidamente (luego de dos partidos), debido a las cargadas de los hinchas de los incipientes clubes rivales.

“No existen documentos históricos que indiquen que el club tuvo camisetas rosas y mucho menos que tuvieran sus mangas y cuello rematados en puntillas y delicados encajes. Es un mito generado por nuestros adversarios de aquellos años”, señala un directivo xeneize bastante molesto con la reactualización de aquellas lejanas habladurías homofóbicas (incluso se decía que los primigenios jugadores boquenses usaban audaces medias de red durante los partidos oficiales y festejaban los goles bailando el can-can, los que les habría valido el mote de “las bataclanas”).

Relatos orales cuentan asimismo que aquellas míticas camisetas rosas fueron incineradas para que no quedaran rastros de ellas, y que también fue a parar al fuego el acta en la que se eligió ese color para representar al club. Aparentemente, el impulsor de la llamativa iniciativa cromática (y el primero en estampar entusiastamente la firma en el documento) fue un inmigrante genovés llamado Salvatore Stromboli, quien por las noches se hacía llamar “Dalila” y era muy popular entre los marineros que llegaban por aquellos años al puerto de Buenos Aires.

“Todo sería parte de un breve pero incómodo pasaje histórico del club, que evidentemente se ha procurado borrar a través de la acción devastadora del fuego”, afirma el historiador del deporte argentino, Carlos Lacrónica.

Sin embargo, al menos una de aquellas primigenias casacas rosas habría sobrevivido. Se salvó de la quema gracias a que Stromboli se la regaló a un grumete galés que conoció y se encontraría en exhibición en un museo privado de Europa. “Ya en tiempos de Alberto J. Armando se sabía de esta camiseta y desde entonces numerosos dirigentes han partido al Viejo Mundo con órdenes de comprarla y destruirla inmediatamente, antes de que caiga en manos del ‘enemigo”, afirma Lacrónica.

En cuanto a la razón por la que se reflotaría este color en la indumentaria xeneize, no sería otra que el hartazgo y el agotamiento de los diseñadores de camisetas de fútbol, que tienen que hacer algo “distinto” todos los años, con los mismos colores. “Antes un club podía estar años con el mismo modelo de camiseta y no pasaba nada, pero ahora hay que producir uno distinto todos los torneos por cuestiones comerciales y de marketing, con lo cual se ya se están viendo diseños y colores cada vez más exóticos”, afirma el especialista en moda deportiva, Juan Carlos Jogging.

El renombrado diseñador anticipa que para el próximo verano, algunas primeras marcas ya están experimentando con casacas tejidas al crochet, que permiten una excelente aireación. Otras en cambio están lanzadas al diseño de camisetas-puperas, que dejen el ombligo de los jugadores al aire, las cuales contarían con el aval de Fifa y obligarían a los jugadores a depilarse el abdomen al estilo Cristiano Ronaldo y a lucir “ravioles” perfectos. “‘El Ogro’ Fabbiani va a parecer Upa con ese modelo”, aseguró Jogging.

Para los partidos invernales, sobre todo en los lugares donde las temperaturas alcanzan varios grados bajo cero, están a punto de ser lanzadas camisetas de cuero o de corderoy con corderito y que llegan hasta las rodillas, las que permitirán jugar sin temor a que los futbolistas se congelen como mamuts, como ocurrió en algunos partidos nocturnos de la liga rusa.

Si bien los colores se seguirán respetando en las camisetas históricas, para las alternativas hay zona liberada. Por ejemplo, ya se está ensayando con motivos florales, diseños animal print (especialmente en leopardo y gallina bataraza), plateados y dorados brillantes, lentejuelas, etc. En lo que hace a apliques, hay un camiseta elaborada por una marca belga en la que los nombres de los sponsors no solo son luminosos, sino que prenden y apagan. Incluso varían como la cartelería de las canchas, lo que permitiría un mayor número de auspicios en las casacas.

A prepararse para lo que se viene porque el fútbol será también una fiesta de texturas y colores.