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Sportivo Cangrejo

No te pierdas la cómica columna de Luis Heredia y su "pelotazo al vacío".

06 de junio de 2013 a las 09:24 a. m.
Sportivo Cangrejo
Foto: Captura Web

La comentada falta de combatividad de Racing en su derrota contra Quilmes, en el denominado "partido raro" o "partido de las sospechas", fue explicada por un allegado al plantel como un efecto lógico de la falta de motivación entre los jugadores albicelestes, generada a partir de que todo el público que concurrió a la cancha fue a verlos perder. "Los hinchas de Quilmes no querían saber nada con que ganemos, y nuestros simpatizantes menos, esa circunstancia generó una carga de energía negativa que debilitó el proverbial espíritu de lucha del equipo hasta extinguirlo por completo", explicó la fuente. "Sólo nos quedó lateralizar el juego", agregó.

Según el vocero, los jugadores se sintieron particularmente “demolidos” cuando un simpatizante que repartía panfletos a favor de la derrota contra los cerveceros les dio a entender que si habían perdido cinco partidos en el torneo, qué les hacía llegar a la media docena de caídas.

“Qué le hace una derrota más a Polonia”, fue la frase metafórica utilizada por el sujeto, en aparente alusión a las aplastantes invasiones sufridas por el país europeo en la Segunda Guerra.

A tal punto llegó la campaña pro-derrota frente a Quilmes, que según testimonios, abrazados en la manga los jugadores se juramentaron de forma inusual: “¡Buscaremos con denuedo la derrota y no cejaremos en nuestro esfuerzo hasta haberla conseguido! ¡Pedimos a Dios Todopoderoso que el sol no se ponga hasta que se haya concretado! (*). ¡Hasta la derrota siempre!”.

En reversa. Y ya en el partido había sido la influencia psicológica de este clima derrotista, lo que impidió a los defensores académicos marcar a Cauteruccio cuando convirtió el gol de Quilmes, generado una suerte de "zona liberada" frente a su propio arco.

Lo cierto es que cuando el delantero montevideano encaró hacia el arquero Saja, los centrales de Racing se abrieron rápidamente en abanico hacia los costados, aparentemente buscando indicaciones técnicas de último momento sobre qué hacer frente al impredecible movimiento del goleador rival.

Cuando finalmente llegaron las directivas desde el banco (“hostigar a Cauteruccio para impedir que convirtiera el gol”), ya era demasiado tarde. La pelota había entrado.

Pero el rumor pro derrota que bajaba de las tribunas no sólo influyó negativamente en los defensores de la Academia sino también en los hombres de ofensiva, a los que se les hizo imposible patear al arco. En 90 minutos la escuadra albiceleste sólo efectuó dos disparos sobre Trípodi, y en ambos casos contra el cuerpo del arquero.

"Los muchachos estaban tan frustrados por la situación que les tocaba vivir, que querían descargar en alguien todo lo negativo que sentían y cuando lo tuvieron enfrente al arquero rival le apuntaron y le patearon en lugar de hacer el gol. Hay que entenderlos", aseguró otro conocedor de la intimidad racinguista.

Ese condicionamiento tribunero es el que también impidió a los dirigidos por Zubeldía, cometerle faltas a sus pares de Quilmes, por lo que sólo cometieron tres foules en todo el partido. “Se consideró que pegarle patadas a los jugadores de Quilmes no iba a ser bien visto por nuestros hinchas, de modo tal que se decidió ser amables con nuestros rivales”, explicó el primo segundo de un dirigente.

“Y esta conducta tuvo su premio ya que el equipo no recibió ninguna amarilla, lo cual es altamente valorable”, finalizó.

Infiltrados. Una última versión sobre el sospechado partido del viernes pasado indica que los hinchas de Racing que iniciaron la campaña para que su equipo "fuera para atrás" contra Quilmes eran en realidad simpatizantes cerveceros hábilmente caracterizados como académicos.

“Tenían camisetas y gorros de Racing, y les salían banderines albicelestes de los bolsillos mientras clavaban carteles pidiendo que el equipo perdiera”, afirmó un hincha. “¿Cómo podíamos saber que eran de Quilmes?”, finalizó. Los analistas de la cuestión aseguran que estos “falsos hinchas” habrían aprovechado que sus pares académicos tienen la característica de ser sumamente influenciables para tener éxito con su táctica.

Finalmente, dirigentes de Racing se mostraron indignados con la acusación del presidente de Independiente de que el plantel fue para atrás. “Cantero debe rectificarse o ratificarse, ya que en realidad fuimos todo el tiempo para los costados”, fue el argumento de un directivo académico de tercera línea.

En el fútbol hasta los argumentos son imprevisibles.

(*) Este párrafo de la arenga fue puesto en duda porque se trató de un partido nocturno.