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Se siente, Weah presidente

30 de diciembre de 2017 a las 09:19 a. m.
Se siente, Weah presidente

El retiro de los futbolistas profesionales, más allá de la cuestión traumática que suele generarles, produce un universo de jubilados jóvenes y relativamente en buen estado, que en muchos casos inician la búsqueda de nuevas ocupaciones, generalmente más reposadas y alejadas de las agobiantes pretemporadas, los ensayos con pelotas paradas, las enigmáticas prácticas a puertas cerradas o las monacales concentraciones. Son difíciles de encontrar exfutbolistas devenidos en maratonistas, trapecistas o luchadores de sumo una vez finalizada su carrera. En general buscan profesiones de poco o nulo esfuerzo físico y se convierten en: periodistas, directores técnicos, entrenadores de arqueros, dirigentes de clubes, panelistas, opinólogos, magos e, incluso, videntes.

Pero la llegada del ex delantero liberiano George Weah a la presidencia de su país abre nuevas posibilidades laborales para este universo de desocupados. "La verdad que viendo lo alcanzado por Weah a mí también me vinieron ganas de ser presidente del país", señala el recordado volante de la selección peruana Yordan Del Carril Izquierdo. Para el peruano, llegar a la presidencia de sus países de origen significaría para muchos exjugadores un salto de calidad en cuanto a lo que están haciendo después de sus retiros.

“En mi caso ocupar la Casa de Pizarro (Palacio de Gobierno de Perú), significaría volver a los primeros planos ya que no me hacían una nota desde el 2 de marzo de 1995”, recordó Del Carril, quien se retiró del fútbol en enero de 2005. “Además mejoraría sensiblemente mis ingresos”, agregó para luego aclarar que actualmente se desempeña como delivery de papas a la Huancaina en Lima.

De todos modos el exjugador reconoce que aún tiene un largo camino por recorrer, como terminar la secundaria en un acelerado nocturno, involucrarse en política, elaborar un plan de gobierno y sobre todo convencer a millones de peruanos de que lo voten. "El plan de gobierno lo puedo elaborar en los ratos libres que me deja el reparto y ya tengo varias ideas en la cabeza que me granjearan el cariño de la gente, como eliminar el VAR, o crear el córner corto", anticipó Del Carril.

Hay varios exjugadores devenidos en políticos que llegaron bastante alto y hoy son diputados, alcaldes o gobernadores. Pero algunos asumieron de manera tan intensa el rol de políticos, se metieron tanto en el personaje, que terminaron presos, como el astro búlgaro Yordan Letchkov que fue condenado a dos años de cárcel por abuso de poder y malversación de fondos durante su mandato como alcalde en la ciudad de Sliven.

“En algunos países la política tiene muchos puntos en común con el robo de bancos a cara descubierta, se trata de una práctica en la que el verdadero arte es salir y evitar ser atrapado”, explica el politólogo José Sufragio.

En el caso Letchkov, el exjugador fundió a la ciudad de Sliven y dejó a sus habitantes cubiertos de deudas, algo que normalmente ocurre con algunos gobernantes, pero le faltó cintura para esquivar el accionar de la Justicia. “Durante su carrera tenía el ‘10’ en la espalda, pero es evidente que el fútbol búlgaro afronta una crisis de habilidosos”, señalan los conocedores.

Otro ex devenido en político que está en problemas es el mejicano Cuauhtémoc Blanco, sobre quien pesa un pedido de destitución a su cargo de alcalde de Cuernavaca debido a que el ayuntamiento bajo su gestión adeuda 27 millones de pesos a la empresa recolectora de basura. "Si no están conformes con mi trabajo no tengo problemas en dar un paso al costado. Me siento con fuerzas para seguir pero también se que las cosas no están saliendo como las planificamos asumir y hay algunas bolsas de basura acumuladas desde hace un par de meses. Los resultados no se dieron y lo último que quiero es hacerle mal a la ciudad", habría dicho, off de record, el exdelantero del seleccionado azteca.

Ver a Weah como presidente de Liberia genera expectativas en el universo de los ex jugadores sobre las posibilidades de llegar a lo más alto dentro del sistema democrático, ya que hasta ahora el fútbol se había regido según los antiguos principios monárquicos, según los cuales Pelé había llegado a Rey, Francescoli a Príncipe y Galetto a Conde, entre otros.