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Maglio, árbitro por error

No te pierdas la cómica columna de Luis Heredia y su "pelotazo al vacío".

15 de agosto de 2013 a las 11:23 a. m.
Maglio, árbitro por error
Maglio perjudicó a Belgrano ante Boca y a Instituto en su recordado partido con River en el Monumental (Foto: Sergio Cejas).

"Si errar es humano, Carlos Maglio es uno de los árbitros más humanos del fútbol argentino", afirmó Platón Bermúdez, filósofo futbolero del Mercosur en una sentencia que no deja en claro si es una crítica encubierta, una fina ironía o un encendido elogio a las condiciones personales del colegiado (no por nada Platón Bermúdez es conocido como "el Ambiguo" en los cenáculos filosóficos de la región).Lo cierto es que más allá de haber demostrado que está lejos de ser un organismo cibernético, los goles que Maglio anuló por error a Belgrano contra Boca, más los penales para el Celeste que no cobró, fueron determinantes para la frustración del Pirata frente a Boca y generaron "un mal recuerdo imborrable" en sus hinchas.

Esta circunstancia abrió numerosos debates en el mundo futbolero, entre ellos uno vinculado con la salud: qué tan nociva es para la calidad de vida de un simpatizante la persistencia de un mal momento en su memoria futbolística.

“Hay hinchas de Belgrano que aseguran sentirse como anulados después del partido con Boca. No tienen iniciativa para nada y están todo el día tirados. Temen hacer cosas y que se las invaliden una vez concretadas. Esto es un claro indicio de estrés postraumático por el arbitraje de Maglio”, asegura José Delpitto, especialista en efectos de los errores arbitrales en la conducta del ser humano y autor del libro “Qué c... cobrás” (Ediciones Cartón Amarelho, Premio Lamolina de Investigación, 2008).

Para los especialistas en la problemática de las reminiscencias negativas en el fútbol, las canchas son lugares propensos a grandes alegrías pero también a circunstancias terriblemente nefastas: los descensos, las derrotas por goleada, caer en una definición por penales, el gol en contra sobre la hora, la peluca que se voló por culpa de una ventisca y quedó enredada en el alambre de púas (esta difícil situación es más bien un drama personal), el hincha que sale en la tele con medio dedo índice en una de sus fosas nasales, procurando capturar con una escurridiza y molesta secreción (ídem anterior), etc.

La gran pregunta es: cómo se sale de estas situaciones que quedaron grabadas en las sensibles mentes de los hinchas.

Una solución rápida, indolora y altamente efectiva considerada por la AFA, es la de utilizar los "neutralizadores" que usan por los Hombres de Negro para eliminar de la mente de testigos de contactos con extraterrestres, las vivencias de esos circunstancias paranormales. "Como todo el mundo sabe, esos aparatos lanzan un flash y los tipos que son encandilados se olvidan de lo que han visto y vivido. El problema es que los que compramos estaban fuera de punto y al probarlo con hinchas voluntarios, se olvidaron hasta de qué equipo eran simpatizantes", explicó un integrante de la Departamento de Tratamiento y Control de Vivencias Negativas de la AFA. En estos momentos estos hinchas se encuentran en "estado zombie" en un predio secreto de la AFA, sometidos a tratamientos que les permitan recordar al menos quiénes son y de dónde vienen para devolverlos a sus familias, aseguró off de récord la fuente.Pero más allá de este pequeño contratiempo, existe el convencimiento de que una terapia de olvido que permita sacarse de la cabeza un descenso, un clásico perdido por goleada o un ataque de pánico sufrido al quedar bajo una bandera gigante desplegada en la tribuna, puede repercutir positivamente en la calidad de vida de un simpatizante.

Los cambios que se producirían en su vida cotidiana son variados: mejoraría su humor y su trato con quienes lo rodean y con el género humano en general; cambiaría su cara de persona apaleada por la vida y perseguida por la desgracia; potenciaría sus posibilidades de conciliar el sueño y eliminaría pesadillas recurrentes que lo despiertan cuando por fin consigue dormirse (esta circunstancia haría desaparecer las ojeras y los ojos enrojecidos), recuperaría su apetito lo que permitiría ingerir los hidratos y calorías suficientes para recuperar las decenas de kilos perdidos en los últimos meses, etc.

A veces la diferencia entre estar bien y pasarla mal depende del fragor de una buena o una mala racha, o de una buena o mala tarde de un árbitro.

En manos de Dios

En su reciente encuentro con el Papa el titular de la AFA, Julio Grondona, no sólo acompañó a la selección argentina sino que presidió una populosa delegación de 45 dirigentes, que en los sorprendidos círculos diplomáticos vaticanos fue interpretada como una demostración de poder. Una vez frente al pontífice, cumplió con el objetivo que lo había llevado a Roma: le pidió a Francisco una bendición especial para los estadios argentinos para que vuelva a la tranquilidad al fútbol.

La solicitud de Grondona reveló con claridad que han fracasado todos los mecanismos puestos en práctica para frenar a los violentos, incluso los más eficaces como el cepo al público visitante y la restricción de ingreso a los no socios, y que ahora se apuesta a la última opción: la intervención divina.

La idea de realizar este pedido al Papa surgió de un dirigente que se enteró por un cuñado que estudia historia, de que hace 600 años, el papa León I convenció a Atila y a su horda de hunos de que no invadieran, saquearan y quemaran Roma. “Si aquel Papa pudo bien puede el actual convencer a los barras bravas de que dejen de matarse semanalmente”, razonó un directivo.

Si Carlos Bianchi no hubiera perdido la agenda con el celular de Dios, el pedido podría haberse realizado sin la intermediación papal.