Descontrol oriental
Mirá la desopilante columna de Luis Heredia y su "Pelotazo al Vacío".
La versión de que el delantero xeneize Santiago Silva había tenido un rol activo en una pelea con hinchas de Racing, en el avión que compartían de regreso a Buenos Aires luego de la disputa de la final de la Copa Argentina, y de que incluso habría llegado a tomar del cuello a un simpatizante académico, generó preocupación en ámbitos futbolísticos por la posibilidad de que el jugador padezca del síndrome del “pasajero golpeador”.
Las informaciones sobre el lamentable suceso no pudieron sin embargo ser confirmadas, porque los jugadores de Boca respetaron al pie de la letra aquel código de discreción futbolero de “lo que pasó en el fuselaje de un avión, queda en el fuselaje del avión”. Antecedentes.
Los memoriosos recuerdan que en abril pasado, luego de perder con Tigre en Victoria, Silva había descendido fuera de sí del ómnibus boquense para atacar a mano limpia (y aprovechando el factor sorpresa) a un centenar de hinchas de Tigre que mataba el tiempo escupiendo la unidad. En aquella oportunidad, el efervescente uruguayo sufrió fracturas en una mano, al aplicarle un golpe de puño a un poste de alumbrado público al que había confundido con un hincha rival por estar pintado con los colores del Matador. Cómo se produce.
Experimentos realizados por la Universidad de Connecticut sobre voluntarios de distintas nacionalidades, llegaron a la conclusión de que el síndrome del “pasajero irascible” afecta principalmente a los viajeros de origen uruguayo.
“Se traduce en una conducta impulsiva generada muchas veces por la falta de agua para el mate y que consiste en tratar de descender del vehículo en el que se viaja (sea terrestre, aéreo o acuático), para tratar de golpear gente. En caso de no poder apearse del vehículo, el ‘pasajero irascible’ suele volverse contra sus propios compañeros de viaje”, explica el investigador argentino Carlos Bardo, especialista en ataques de “pasajeros irascibles”.
Pero según los investigadores, estas conductas virtualmente incontrolables pueden tener otros desencadenantes. En el caso concreto de Silva, se realizó un prolijo análisis de las fases de la luna para determinar si los brotes del jugador ocurrieron durante luna llena.
“Bajo ningún concepto estamos afirmado que el uruguayo Silva padezca de licantropía (patología que convierte en hombres locos a quienes la padecen), ni de algún trastorno similar, pero todas las líneas de investigación están abiertas”, dijo el licenciado Bardo. Tomar recaudos. Mientras los estudios siguen su curso, desde la AFA se recomendó a Boca tomar recaudos para evitar que alguien salga lastimado con alguna incursión del jugador.
Entre las medidas recomendadas está la de limitar al máximo los movimientos del jugador durante las travesías mediante el uso de chalecos de fuerza y, sobre todo, de un bozal de cuero similar al que se usó para neutralizar a Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes.
“Además, la imagen de Silva bajando de un avión con el bozal del Dr. Lecter puede resultar decididamente intimidante para los equipos rivales, sobre todo en las copas continentales, donde hay que imponer miedo y si es posible, terror”, opinan los impulsores de la idea.
Sin embargo, quienes consideran que este sería un trato denigrante hacia el jugador, proponen que durante los viajes se procure crearle un ambiente agradable y relajado. “Mientras no le falte mate y vaya escuchando música suave no va a representar ningún peligro para terceros, ya sea fuera o dentro del vehículo en el que viaje”, aseguran quienes sostienen este método.
“El pasajero golpeador es una persona como cualquier otra, con expectativas, proyectos, familia. Se transforma en un problema y se convierte en una pesadilla social sólo cuando está en tránsito.
Por lo tanto, es nuestra responsabilidad como sociedad el saber contenerlo e integrarlo”, aseguran desde el Patronato del Pasajero Golpeador, organización sin fines de lucro que se encuentra involucrada en el tratamiento de esta problemática. Un consejo: más allá de lo que digan los especialistas, si al subir a un ómnibus, a un aliscafo o a una limusina se encuentra con Silva cara a cara, mantenga la calma, no demuestre temor y procure alejarse sin realizar movimientos bruscos. Después relate su experiencia a sus amigos.

