Bastón fácil para todos en el fútbol
Según una encuesta realizada por la ONG Palos, Balas, Corridas y Tiros Libres, que investiga desde hace años la problemática de la violencia en el fútbol argentino, la Policía de Rosario se encuentra entre los grupos organizados más duros, numerosos, activos y deshumanizados de los que operan en las canchas del país (junto a algunas de las barras bravas más pesadas del fútbol nacional).
“Si se lograra neutralizar el accionar de los policías rosarinos en los estadios, en especial contra los hinchas cordobeses, se estaría dando un paso importante para frenar la permanente escalada de violencia en los estadios”, afirmó la entidad en su informe anual titulado “Fútbol argentino: Ferocidade Nao Tem Fim”.
El estudio agrega que la incidencia de los uniformados santafesinos en los enfrentamientos en las canchas no es mayor, simplemente porque no siguen a los equipos de Rosario por el país como ocurre con otros grupos. “Debido a razones de servicio, no acompañan a los equipos de la ciudad cuando juegan de visitantes, con lo cual su accionar es jurisdiccional”, afirma Juan Carlos Aporreado, fundador y presidente de Palos, Balas, Corridas y Tiros Libres.
Precisamente, Aporreado decidió crear esta organización sin fines de lucro debido a sus encuentros cercanos con los efectivos rosarinos. Hincha de un equipo no rosarino, cuyo nombre prefiere mantener en reserva, recuerda que en su juventud siguió a su club a Rosario en 10 oportunidades y recibió en total 212 palazos, la mayoría de los casos en la cabeza, y no menos de 72 impactos de balas de goma (en una oportunidad, escribieron su apellido en su espalda con los perdigones). “Estamos hablado de un promedio de 21 palazos por partido, claro que en algunos partidos me pegaron cinco y en otros 36. Las estadísticas tienen estas cosas”, aseguró Aporreado. “Fueron tantos los golpes que me modificaron la forma del cráneo, en mi juventud lo tenía redondeado”, reconoció el dirigente, cuya cabeza hoy luce completamente aplanada, como si se tratara de una meseta o un pequeño helipuerto.
En su informe anual, su organización también expuso la necesidad de abrir pulmones de no menos de 40 metros custodiados por gendarmes formoseños o cascos azules uruguayos en las canchas rosarinas, para separar a los efectivos de la policía local de los hinchas cordobeses. Estos pulmones se sumarían así a los que normalmente separan a los simpatizantes visitantes de los locales. “La distribución en la cancha sería la siguiente: hinchas locales, pulmón, policías locales, pulmón, hinchas visitantes, pulmón y así sucesivamente. Con este esquema calculamos que en la cancha de Newell’s ingresarían no más de 650 hinchas, pero la seguridad estaría garantizada”, aseguran desde la ONG.
Sin embargo, en Rosario, las críticas a su policía por el apaleamiento y el fuego discrecional al que fueron sometidos los hinchas de Belgrano no sólo no cayeron bien sino que hubo encendidas defensas de los uniformados desde áreas de gobierno.
“Policía brava es la de Sudáfrica, que ejecuta taxistas que estacionan en doble fila, después de arrastrarlos atados a los móviles por las calles de Jonnahesburgo. Puede parecer un exceso, pero seguramente allá se cuidan de pasar semáforos en rojo”, ejemplificó un funcionario santafesino para dar la idea de que los policías rosarinos son un grupo de traviesos efectivos con el defecto del bastón fácil.
En ese mismo sentido, el vocero aseguró que el defensor celeste Gastón Turus, quien denunció haber sido agredido con un palo por una policía, fue imputado en Santa Fe por “estrago contra bienes del Estado provincial”. Concretamente, se lo acusa de haber estropeado intencionalmente la punta de un bastón policial con el impacto de su pómulo izquierdo. “El bastón quedó astillado por el golpe que el jugador le aplicó con su cara, y tiene para tres fechas como mínimo de recuperación (el bastón). Se trata de un daño sensible porque ya el próximo fin de semana vienen hinchas visitantes y nuestros efectivos dispondrán de un elemento menos para pegarles. Además, la mujer policía requirió asistencia psicológica, porque como todos sabemos con el paso de los años se va creando una relación muy fuerte entre el policía y su bastón”, finalizó el vocero.
El fútbol vive tiempos feroces, y alguien tendría que avisarle a la AFA para que le ponga freno.
Casi demuelen el Centenario
El objetivo de esta pesada tarea de los hinchas argentinos no habría sido otro que procurarse gruesos trozos de cemento (algunos de hasta 25 kilos), para ser arrojados sobre sus pares uruguayos.
Según un informe confidencial de la Conmebol, la parcialidad del Fortín, en lugar de mirar el partido, se dedicó a desmenuzar el sector que le fue asignado utilizando picos, palas, barretas y algunas cargas de demolición, mientras se alumbraban con faroles y entonaban la célebre canción de los enanos de Blancanieves, en aquel famoso filme de Disney.
Según este escrito, si la Policía uruguaya no intervenía, con el ritmo de trabajo que llevaban los parciales velezanos hubieran reducido a escombros el 30 por ciento del mítico estadio. “Como la idea es que llegue en pie a los 100 años en el 2030, la Confederación Uruguaya solicitó a la Conmebol que los hinchas de Vélez no vuelvan al Centenario por los próximos 20 años”, aseguró una fuente del fútbol charrúa.

