Una plaza que ratifica su poderío
Córdoba, en el superclásico del sábado, volvió a dejar en claro que es un escenario más que apetecible para albergar grandes eventos deportivos.
“Por cuestiones logísticas”. Esa fue la explicación que se dio por la cual la selección argentina jugará en Buenos Aires y La Plata sus partidos de despedida antes de viajar a Brasil para afrontar el Mundial en el cual intentará, después de 24 años, jugar siete encuentros en la máxima cita del fútbol.
Como el seleccionado hará base en Ezeiza antes de viajar a Belo Horizonte, ciudad donde estará su búnker en tierras brasileñas, quienes atienden todos los movimientos del seleccionado optaron por evitar tantos traslados a pocos días del debut mundialista y centralizar los dos partidos previos a la partida cerca del puerto: con Trinidad y Tobago, el 4 de junio en el Ciudad de La Plata, y con Eslovenia, tres días después en River.
Si la decisión, que otra vez aleja a la selección del calor que le brindan bien adentro del país, sirve para que los muchachos comandados por Lionel Messi tengan más chances de que les vaya bien en el Mundial, nada por decir. Todo sea por la causa.
Ahora bien, ayer, con otra edición veran nueva muestra de que se ha transformado en una plaza más que apetecibleiega del superclásico River-Boca, Córdoba dio una, con capacidad de organizar con éxito un partido de primer nivel, como es un cruce entre los dos clubes más populares del país, como sucedió cada vez que Argentina desembarcó en el Kempes o como cuando se trató de un evento imperdible, caso Instituto-River de 2011, el día del ascenso de Talleres, del centenario de la "T", los clásicos locales o de tantos partidos de Belgrano en Primera.
Sin más, hay que recordar lo que sucedió en la Copa América 2011 y con Paraguay en 2012 por las eliminatorias, cuando Messi se llevó de acá un baño de cariño como pocas veces recibió en su país.
Una pena que antes de Brasil, por la razón que sea, la gente de esta región se verá imposibilitada de repetir semejante expresión de amor. Anoche, como en aquellas veces, se repitió una jornada espectacular en un estadio que ocupa el podio de los escenarios más imponentes de Argentina. Y en una plaza, la de Córdoba, que ratificó su poderío con todos sus condimentos.

