Un ex delantero que es una maravilla
Es una maravilla y usa guantes. Pero este no ataja penales sentado en una silla. Es más, los arqueros fueron los primeros rivales que enfrentó mano a mano cuando se le dio por ser deportista. De pibe, Sergio Gabriel Martínez entusiasmaba con sus zurdazos y hacía gala de su velocidad en esos ring que son las canchas de fútbol de la D. Los que lo vieron jugar, en el modesto Claypole, aseguran que algo tenía de Claudio Caniggia, antes de que “el Pájaro” volara de River Plate.
El eslabón perdido de esta historia quedó reflejado en una charla de su protagonista con Mundo D: “Como tenía la chance de hacer una prueba en Los Andes, me metí a un gimnasio para mejorar mi condición física. Al tercer día, ya era boxeador”.
La primera vez que encaró en esa área chica rodeada de cuerdas, en el Fin de Año de 1997, Sergio Gabriel Martínez descorchó un nocaut y lo saboreó como un gol. Una semana después, River salió campeón, y el brindis fue completo. Días atrás, vestido de Millonario, prometió una goleada en el que será el partido de su vida, esta noche en Las Vegas.
El que tratará de atajarle todo, esta vez, se llama Julio César Chávez Jr. El duelo se promociona como un superclásico, y no está mal la asociación. El mejicano reconoce como uno de sus ídolos a Diego Maradona, el ícono máximo de Boca Juniors.
Mientras, Tinelli espera a Martínez. No para llevarlo a San Lorenzo, donde quizá no desentonaría a pesar de sus 37 años. Alexander Caniggia, el hijo del “Hijo del Viento”, apenas una brisa mediática, le cuida el lugar en el “Bailando...”. ¿Su sueño? “Era ser futbolista”, reconoció aquella vez “Maravilla”. Arriba del cuadrilátero, Sergio Martínez también entusiasma con sus zurdazos y hace gala de su velocidad. En Claypole ya sueñan con festejar mañana más que un triunfo ante Central Ballester.

