River está de vuelta
No es poca cosa después de haber conocido el infierno hace sólo cuatro años. Los fuegos artificiales y el festejo interminable de anoche marcan claramente una realidad que potencia la nueva celebración: River está de vuelta.El Millonario ratificó que lo de 2011 no significó el inicio de una curva descendente en su rica historia, sino simplemente una mancha.
Difícil de lavar u ocultar, pero mancha al fin. Porque después de aquel mazazo que le propinó Belgrano, las cosas volvieron a ser como antes por Núñez: ganó el ascenso en un año, fue campeón del Torneo Final 2014 y de la Copa Sudamericana del mismo año, además de regresar a la final de la Copa Libertadores por quinta vez en su historial.
También valen agregarse la Superfinal 2013/14 (ese partido con fines comerciales vestido de copa oficial para las estadísticas) y la Recopa, ambas frente a San Lorenzo. Pero más allá de los resultados, no negoció el protagonismo.En otro plano. A pocos meses de haberse coronado campeón de la Copa Sudamericana tras vencer a Atlético Nacional de Medellín (1-1 en la ida y 2-0 en el Monumental), River dejó en claro que quiere pagar una deuda con sus aficionados, la de trasladar todo su potencial de "cabotaje" a un plano más amplio: el de las competencias internacionales, un escenario que le da alegrías a cuentagotas. Haber llegado a su tercera final continental en menos de un año es, sin dudas, una excelente señal.El equipo más ganador de campeonatos de la AFA (35) figura lejos de sus rivales en la principal competencia de clubes del continente, donde Independiente marcha a la cabeza con siete, escoltado por Boca (seis) y Estudiantes (cuatro). Ayer trepó otro escalón y mandó un mensaje claro: ahora va por todo.