Palabras más, palabras menos
“Falcioni no depende del clásico ni de ser campeón”, afirma Daniel Angelici. “Nos sentaremos a hablar con él para ver qué proyecto tiene”, añade. El capo de Boca ya no suena tan decidido como antes de la final de Copa Libertadores perdida con Corinthians, tres meses atrás. “Falcioni va a seguir”, aseguró aquella vez, y Riquelme huyo despavorido. Quizá para eso haya bancado con tanto énfasis al DT que heredó a desgano y que hoy parece desconocer. “Son las reglas de juego. No es fácil mantener la continuidad si no está apoyada en resultados”, se resigna el técnico xeneize.
Daniel Passarella, otrora Gran Capitán y hoy desgastado timonel de un River a la deriva, quiere parecer tajante en su monólogo, pero termina siendo tan ambiguo como su par boquense: “Almeyda merece más oportunidades”. ¿Cuántas? “Vivimos un clima muy difícil pero quiero revertir esta situación”, sostiene el entrenador “millonario” mientras otro “Pelado”, Ramón Díaz, se reconoce “dispuesto” para sucederlo.
La asfixia de Almeyda fue el oxígeno de Luis Zubeldía. “Ya tengo un chaleco antibalas”, dice el conductor de Racing, al que le critican el juego y la eficacia. Omar Asad hace oídos sordos a reclamos de ese tipo y asegura que la decisión de ser más amarrete forma parte de su evolución. Después critica a Zielinski (ya lo había “chicaneado” con la metáfora del colectivo en el área) y “el Ruso” pierde su habitual compostura: “¡Qué Asad se calle la boca!”.
Hablando de Roma... San Lorenzo le puso una mordaza a Caruso. “Hay que sacar al club del escándalo”, había advertido Marcelo Tinelli, ahora bailando por un Santo. “El Tolo” Gallego parece haber tomado la posta de la grandilocuencia. “Vamos a pelear arriba”, dijo envalentonado por el más reciente logro internacional de Independiente: el triunfo ante Liverpool, de Uruguay. José Romero no hace ruido; y ya lleva 2.000 días dirigiendo a All Boys.
¿Y por casa? El proyecto Bonetto duró menos que un suspiro. “Acá me siento muy cómodo”, expresa Darío Franco, y le rodean la manzana.
“El fútbol argentino es histérico, tramposo y ventajero”, reflexiona Gerardo Martino desde lo más alto de la tabla. Y de arriba se ve bien.

