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Mauro Martín, el botón de muestra de la violencia en el fútbol argentino

La convivencia entre barras y fuerzas de seguridad no es nueva. La entrada del jefe de "la 12" al Monumental no debe sorprender a nadie.

03 de noviembre de 2012 a las 10:04 a. m.
Mauro Martín, el botón de muestra de la violencia en el fútbol argentino
Mauro Martín, el jefe de la barra brava de Boca (Foto: DyN / Archivo).

A esta altura del partido, si Mauro Martín entró o no entró al Monumental es apenas una anécdota. O un botón de muestra más. Al fin y al cabo, la impunidad ya es otro clásico de nuestro fútbol, y los barrabravas no escatiman esfuerzos a la hora de dejarlo en evidencia.

A la vista de todos, y refugiados en el eufemismo de "hinchas caracterizados", estos delincuentes hacen ostentación de sus privilegios y hasta coordinan acciones con las fuerzas de seguridad. Saben que después unos y otros se tirarán la pelota. Y también los muertos.

El libro "La Doce", del periodista Gustavo Grabia, es una rigurosa descripción de cómo los hinchas más violentos de Boca Juniors fueron industrializando el negocio del aliento, siempre bajo el amparo de funcionarios, políticos, policías, dirigentes y personajes influyentes. Un material imprescindible para entender un fenómeno que trasciende las fronteras xeneizes.

En Alberdi, sin ir más lejos, es habitual ver a un barra dando indica­ciones a los uniformados, como si fuera "Juanca" Olave armando la barrera antes de un tiro libre rival.

En Alta Córdoba, nadie parece salvarse de los cacheos y hasta exigen documentos a menores que van con sus padres, pero después explotan una, dos, 100 bombas en la popular.

¿Se repetirá hoy semejante contradicción? Quién sabe. En la semana de Haloween, los directivos gloriosos anduvieron demasiado preocupados en la caza de brujas.

En barrio Jardín, es un secreto a voces que en los días de partido nadie vende un gorro, una bandera o un "chori" sin dar cuenta a una especie de pyme.

Los tiempos cambian: los barras ya no son aquellos apretadores que acallaban voces opositores en las asambleas y torcían elecciones con carnés “truchos”.

En fin. Mal de muchos... “Disculpeme, pero estoy en una reunión importante, por otro tema”. Requerido por este periodista, en agosto pasado, la máxima autoridad policial de Santa Fe nada dijo sobre los graves incidentes en el partido Colón-Belgrano.

Un par de meses después, el comisario Hugo Tognolli –aquel ocupado funcionario– debe responder en la Justicia a la acusación de connivencia con turbios negocios.