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Lamentarse, pero no flagelarse

10 de febrero de 2014 a las 08:26 a. m.
Lamentarse, pero no flagelarse

Un poco de cordura por favor. En este fútbol paranoico, con niveles de exitismo exasperante, las derrotas en los equipos de fútbol generan un estado de nervios inadmisible para quienes portamos el ADN del homo sapiens. Nos diferenciemos, de una vez por todas, del primate o estaremos muy cerca de convertirnos en el eslabón perdido.

Este fin de semana futbolero, que para los cordobeses termina hoy con el debut de Belgrano en el Torneo Final (recibe a Lanús en el Kempes) comenzó el viernes con Talleres, Instituto y Sportivo Belgrano jugando sus compromisos por la B Nacional. Sólo el equipo de Alta Córdoba salió airoso. Los otros dos perdieron, con distintos matices y repercusiones. Lo más preocupante, desde la óptica lógica, lugar en el que deberían analizarse las derrotas y las victorias, fue la caída de Talleres. Alarmante, no sólo por lo que sucedió en el campo de juego sino por lo que vino el día después.

Alberto Escalante, integrante del Fondo de Inversión albiazul, habló de derrota vergonzosa y bochornosa. El gerente deportivo, Maximiliano Salas, prefirió tomarse un tiempo para no evaluar la situación en caliente a la vez que pidió una “rápida autocrítica”. La derrota llenó de escepticismo ese complicado y siempre difícil mundo albiazul.

Las derrotas duelen, es cierto, pero estaría bueno no flagelarse. Eso no es el fútbol. O sí, pero es la parte oscura. Pedir menos drama y más alegría sería caer en utopismos, pero valdría la pena intentarlo, por lo menos para que después de las derrotas los hinchas puedan dormir sin necesidad de apelar a pastillas tranquilizantes.