Instituto, en busca de la gloria perdida
El equipo de Alta Córdoba vive uno de sus peores momentos, tanto en lo deportivo como en lo institucional. ¿Podrá salir?
Instituto anda a los tumbos, adentro y afuera del campo de juego. El actual campeonato de la B Nacional lo tiene como un actor de reparto, casi como un "extra"; tan cerca y tan lejos de aquel equipo que la temporada pasada convocó multitudes y con su juego llegó a eclipsar la inédita presencia de River Plate en el certamen del ascenso.
Más allá de los límites de la cancha de fútbol, el club de Alta Córdoba sigue atrapado en la telaraña que tejieron sus propias luchas internas, paralizado y con un clima enrarecido.
Sin noticias de aquellos vientos de cambio que se habían pronosticado en julio de 2008, y con muchos nubarrones en el horizonte. Se acabó la novela del pase de Paulo Dybala, se dilapidó una chance única de regresar a Primera División y se fracturó la conducción, pero las disputas continúan.
Además del mazazo que significó la derrota frente a Almirante Brown, los hinchas albirrojos debieron soportar el contrapunto entre el presidente Juan Carlos Barrera y sus exsocios políticos, José Theaux y Guillermo Morelatto.
A la hora de buscar culpables a una realidad que preocupa, unos y otros se tiraron la pelota. Y en ambas veredas –Miami y Alta Córdoba– se escuchó hablar de “quiebra”, una palabra que le pega de lleno al orgullo institutense.
Mientras tanto, la realidad marca que el equipo no despega y las deudas se acumulan; y a esta altura no distingue causas y consecuencias. Varias personalidades y chequeras fuertes se fueron al mazo reclamando "menos personalismo" y "más transparencia", y al barajar no asoman demasiadas cartas "matadoras" en la directiva.
¿Le quedará a Barrera algún As en la manga? Extraña y repetida paradoja de los hombres que llegan al poder: terminar siendo todo lo que antes criticaban. Más, o menos, de lo mismo.

