Esto va más allá del fútbol
Los hinchas de Belgrano saliendo como ganado de una tribuna, mientras recibían el hostigamiento a bastonazos limpios y balazos de goma por parte de la Policía santafesina es una imagen difícil de borrar e ignorar.
Los simpatizantes no estaban en posición de guerra, ni con palos ni con armas enfrentando a los uniformados. Salían como podían. Afuera, en las calles de Rosario, se pudo observar a través de videos que mandaron los damnificados como un policía se escondía detrás de un árbol y disparaba balas de goma a la humanidad de los hinchas cordobeses que intentaban llegar a los ómnibus que los traían de vuelta a Córdoba.
¿Era necesaria tanta violencia? No, para nada. Pero este accionar no es nuevo y ya, lamentablemente, no sorprende a nadie. Lo sufren los hinchas de cualquier club cordobés que viajan a las canchas de Newell’s, Rosario Central, Unión y Colón. Siempre pasa lo mismo. Se sabe que algo malo puede llegar a suceder con la Policía, y, al final, sucede. De milagro no estamos cronicando la muerte de un hincha de fútbol.
Acá el problema va más allá de una pelota, de la rivalidad entre hinchadas o provincias. El accionar policial está dejando muy mal parada a Santa Fe, con una represión inusual para estos tiempos y que genera vergüenza ajena, además de bronca e impotencia. ¿Es tan incontrolable esa fuerza policial? Por lo visto, hace lo que quiere, viejas denuncias quedan archivadas y se suman las nuevas, cada vez que va un club cordobés a esas tierras.
Lo del árbitro Mauro Giannini también fue impresentable. Debió suspender el partido en el mismo momento que Gastón Turus fue agredido por un policía.
Lamentablemente esta violencia instalada en el fútbol no es nueva. Ayer murió una persona en una supuesta interna de la hinchada de Gimnasia de La Plata. Hace unos días fue con un simpatizante de Tigre.
Y adivinen qué sucederá... Por lo que ocurrió hasta el momento, nada. Se dirá que se investigará hasta las últimas consecuencias, y todo seguirá igual. Ojalá me equivoque.

