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Con Boca, un partido soñado

07 de agosto de 2013 a las 10:58 a. m.
Con Boca, un partido soñado

En la escalera de los sueños de cualquier futbolista cordobés, el partido con Boca es un peldaño que todos quieren subir. Quizá para poder llegar ahí, más adelante, si natura y el orden de las condiciones lo posibilitan.

Talla igual que el partido ante River, la competición con el resto de los grandes y el clásico mismo. Se sueña como si fuera una final por un título, aunque esas instancias sobrevengan más arriba en esa escalera imaginaria.

Es de esas fantasías con las que se conviven en la etapa en el que los jugadores son hinchas y se ven de cerca cuando empiezan su formación, instrucción y, luego, pasan a formar parte del primer equipo. Es la sensación de un partido que puede cambiar una carrera.

Pero no dentro del marco del que cree que se quiere salvar, mientras a los compañeros les va mal, sino del sentido colectivo que debe representar este partido. La coyuntura indica que, a la inversa de lo que pueda creerse, el partido con Boca representa una motivación bárbara para recuperarse de la goleada ante Lanús.

Y ante su propia parcialidad en el debut de local. ¿Acaso Juan Carlos Olave no tuvo un debut histórico en Belgrano con Boca en la mismísima Bombonera cuando nadie daba dos pesos por una victoria celeste? ¿Y González en su vasta experiencia? ¿No le tocó a la base de este equipo mandar al descenso a River?

Nadie dice que con el repaso de esos antecedentes, Zielinski organice un Belgrano para irse de jeta al arco xeneize. Pero ha decidido confiar en los tipos de experiencia, con los que necesita recuperar el orden que consagró el plan de Zielinski.

Ese que durante tres temporadas le permitió cerrar su arco en la mitad de los partidos que dirigió y fabricar las situaciones de gol necesarias para desequilibrar.

Al fondo ingresará Pier Barrios, “Teté” para recuperar la pelota en el medio, insistirá con Velázquez por la banda izquierda y Fernando Márquez tratará de ser el socio de Pereyra.

Saravia ya no tendrá lugar para proyectarse, pero ¿y Zelarayán? También irá al banco y tratará de ser solución al final.

Como sea, viene el Boca de Carlos Bianchi. Tiene la marca y envase de un grande, aunque el contenido sea otro. Es otra gran chance para Belgrano.