Tan cerca, tan lejos
Hace tres años, Instituto y San Lorenzo fueron iguales en la promoción. Al menos por dos partidos, lo fueron. San Lorenzo venía de una crisis (el presidente Carlos Abdo no supo cómo evitar un endeudamiento monstruoso) y nadie confiaba en que Caruso Lombardi y sus muchachos conservaran la categoría ante un gran Instituto.
Era la versión “más club” de Juan Carlos Barrera (había unido a la mayoría de los grupos políticos), y del fútbol de Darío Franco y su 4-3-3.
El resultado los separó. Desde ahí fue el San Lorenzo de Tinelli, campeón del Inicial 2013, Libertadores 2014, subcampeón del Mundial de Clubes, promotor de valores de inferiores (la gran venta de Correa), la aprobación de la vuelta a Boedo. Una plataforma ideal para que Tinelli se postule a dirigir AFA.
En el mismo tiempo Instituto inició un camino autodestructivo. Quedó al borde de la quiebra con una deuda de 50 millones de pesos. Barrera renunció, siguió Daniel Peralta y Morellato se hizo presidente, pero el club jamás dispuso de un plan que equilibrara ingresos con egresos. Aunque hiciera la mayor venta del fútbol local, como fue la de Dybala.
El no ascenso de 2014 repercutió en un déficit mayor. La mano de AFA y vender juveniles o sus pedazos más algunas recaudaciones fueron la caja chica. El club está tomado por los empleados. Hoy vuelven a jugar ambos equipos: ganar le dará a Instituto recursos para seguir abierto: para el Ciclón es tratar de ganar una copa que ya se le escapó.