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Talleres y el valor absoluto de un entrenador

En poco tiempo se vencerá el contrato de Kudelka y de los suyos. Sería pertinente que se ponga a consideración de los socios.

31 de mayo de 2017 a las 10:12 a. m.
Talleres y el valor absoluto  de un entrenador

Siendo un filtro para la mayoría de los ataques de Talleres, Sebastián Palacios recibía sobre las bandas del nervioso fondo de Atlético Tucumán. Como administrador de la jugada, funcionó bastante bien. Siempre en dirección hacia el arco (en caso de recibir de espaldas, giraba en el acto), a partir del delantero podía pensarse en la resolución de la jugada. En verle la cara al arquero rival. La situación referenciada era posible por la cantidad de variantes y por el buen momento de varios de sus compañeros, el que el propio Palacios puede incluirse. ¿Cuántas veces se ha visto en Talleres que el movimiento de proyección de los laterales se asemeje al de un equipo brasileño?

De la misma manera en la que el acto defensivo tenía como estandarte a Pablo Guiñazú, el garante de que la pelota se recuperaría a partir de un orden posicional, además de las capacidades de cada uno de sus directos colaboradores.

Pero más allá de la identidad del equipo de la “T”, sobre la que se ha dicho lo suficiente, aún en la derrota, lo que sube al escenario son las repercusiones, en su mayoría favorables, de esa idea. Del saber a qué se juega. Palacios, Jonathan Menéndez, Victorio Ramis, Emanuel Reynoso, los laterales y hasta el arquero, son algunos de los nombres que subieron su valor futbolístico, táctico, estratégico y económico.

“Pala” fue determinante y hasta se hizo goleador de un equipo que no la pegó con sus “9”. Ni en Boca ni en Unión pudo rayar así. Menéndez, quien era una apuesta, siguió un camino parecido. Victorio Ramis fue extremo primero y, luego alternativa de delantero central, su viejo oficio en el que anotó cuatro goles.

Ni hablar de “Bebelo”, al que la idea de juego supo conducirlo hacia un futuro como futbolista cuando era poco. Mientras que Ian Escobar y Leonardo Godoy sumaron tanto en ataque como en defensa, siendo el ex-Chacarita directamente una apuesta venida de la B Nacional, como “Jony”.

¿Y el arquero? Hasta Jorge Sampaoli lo sigue. Cada uno de ellos agigantaron sus nombres y el valor de sus pases para capitalizar al club. Desarrollaron sus talentos, pero a partir del plan de Frank Darío Kudelka, que les dio el tiempo y el lugar que necesitaban en el equipo. Coordenadas que ya manejaban Pablo Guiñazú, Leonardo Gil, Javier Gandolfi y hasta el joven Juan Cruz Komar.

La idea y sus consecuencias integran el valor absoluto de un entrenador. En el caso de Kudelka, no es sólo lo que ganó con su cuerpo técnico en Talleres, sino también cómo lo hizo y de qué manera terminó enriqueciendo al club que lo contrató. Gracias a eso, Talleres podrá vender a un jugador nuevamente. O a dos. Algo que desde que el club quebró y hasta que salió efectivamente de “ahí” (12 años), solamente ocurrió, en serio, con el caso de Cristian Pavón.

Por eso, en tiempos en los que se discute a cada momento la modernización del estatuto que se tratará en la Asamblea del 11 de junio, sería pertinente que también se ponga a consideración de los socios la posibilidad de discutir aspectos de una política deportiva que ha sido beneficiosa, a propósito de que en poco tiempo se vencerá el contrato de Kudelka y de los suyos.