Talleres: cuando el silencio no es salud
A veces, el silencio no es salud. Talleres contrató a Guido Herrera, los hinchas de Talleres le recordaron expresiones pasadas en redes sociales en las que como hincha de Belgrano y como arquero de Defensores de Belgrano se burlaba de "la T" y así quedó sin la posibilidad de poder expresarse como nuevo refuerzo o sobre aquellos dichos, hasta nuevo aviso. No tuvo la chance de la que dispusieron todos los jugadores que llegaron al club.
¿Conclusión? El arquero tuvo que ponerse a entrenar sin más, además de cerrar su cuenta de Twitter. Mientras se esperaba que el tiempo y la ausencia de expresiones tapara todo, en el Mundo Talleres y del fútbol se abrió un gran debate sobre el uso de las redes sociales por parte de los futbolistas.
Aparecieron los antecedentes como los casos de Esteban Burgos (tras jugar en Talleres estaba listo para ir a Boca, pero unos tweets sobre Riquelme y contra el club de la Ribera lo depositaron en Godoy Cruz) o de Sergi Guardiola (contratado para el Barcelona B y echado 8 horas después al saberse que por Twitter cargó al club catalán e hinchó por Real Madrid). Y más: se habló de los jugadores que desarrollaron sus carreras en clubes grandes siendo hinchas de sus archirrivales porque tuvieron una prudencia que hoy no existe.
Es cierto que el arquero debe hacerse responsable, pero no es el único. Si no se le permite ofrecer una disculpa (le sirva a muchos o a pocos), debería ser el club el que saliera a respaldar la elección del arquero porque “se sabía” de las consecuencias.
¿Nadie va a decir que los patrones de elección hicieron un año bárbaro en Defensores de Belgrano y que es una gran apuesta como lo fueron Araujo o Burgos? ¿O hablar sería contradecir el síntoma de pertenencia que impulsa la era Fassi? Como sea, si “la T” debutara hoy, Herrera sería convocado y este silencio más que cuidarlo, podría dañarlo.

