River: hay algo que nunca se acaba
"Se terminó un ciclo, hay que iniciar uno nuevo y traer refuerzos con el objetivo de volver a competir y tratar de ganar todo de vuelta". Será así como dice D'Onofrio, el presidente de River.
En realidad “el ciclo” que debe terminar es el que atrapa a River, al resto de los grandes y a la mayoría de los clubes argentinos que están esperando saber quién será el próximo presidente de AFA para determinar si serán favorecidos o no con nuevos préstamos afistas o una nueva distribución del Fútbol para Todos que permita seguir alimentando el sueño de ganar algo al costo de un endeudamiento increíble.
Porque se gasta lo que no se tiene. River llegó desarmado y con varios de sus jugadores con la cabeza en sus futuros destinos al partido más importante del año, como la final ante Barcelona, porque justamente ese fin de ciclo empezó antes con las partidas de Gutiérrez y Rojas, y sobre todo de Funes Mori (venta para equilibrar). Por eso, entre otras cosas, existe una ventaja sideral con respecto a los clubes europeos y a nuestro fútbol le queda asumir el papel de ser el granero del mundo.
Ese “ciclo” de vender y manguear para ganar algo porque hay que sostener la grandeza de los clubes es lo que debe terminar. Ahora, Gallardo arrancará sabiendo que debe llegar a finales, pero también es consciente de que no todos sus jugadores llegarán allí si se destacan y hay que vender antes. Sí, en algún punto, el éxito condiciona. A eso se ha llegado.
