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Instituto-Talleres: esta vez, algo más que la rivalidad

11 de abril de 2014 a las 11:37 a. m.
Instituto-Talleres: esta vez, algo más que la rivalidad

Otra vez el destino los vuelve a reunir en una instancia crucial, como si el origen ferroviario de ambos se hubiera ensañado en cruzarles las vías cada tanto.

Instituto y Talleres lucharán mañana por algo más que alimentar con un capítulo extra una rivalidad que nació el 6 de abril de 1919, cuando chocaron por primera vez en un amistoso que la "T" ganó por 2 a 1. Esta vez habrá muchas más cosas en juego. Porque los tres puntos serán clave para que la Gloria continúe ilusionándose con la chance del ascenso, mientras que para los albiazules las unidades ya le cotizan en bolsa de valores.

¿Antecedentes con ambos jugando a dos puntas? Apenas un par, en años muy distantes uno del otro, y con los protagonistas alternados.

Uno de ellos es de memoria reciente. El 4 de mayo de 2009 Instituto pugnaba por entrar en el lote de ascenso (al final fue quinto y se quedó con las manos vacías) y Talleres luchaba desesperadamente contra la tabla de promedios que a la postre lo condenarían al Torneo Argentino A. En ese contexto, muy similar al de mañana, la Gloria se impuso 1-0 en su casa con gol de Alejandro Faurlin.

En la Liga. Otro escenario parecido fue el vivido el 2 de septiembre de 1945, en el ámbito de la Liga Cordobesa. A ese encuentro, los de barrio Jardín arribaron peleando el campeonato con Universitario, Racing y Juniors, mientras Instituto sólo aspiraba a escaparle al último puesto en dura porfía con San Lorenzo y Huracán. Al final, el festejo grande fue para Talleres, que ganó 4-2 en la Boutique y sumó dos puntos ­clave para ganar más tarde el título y hundió un poquito más a los albirrojos, que ese año sufrieron el segundo descenso de su historia a la B cordobesa.

Hizo ruido. Si bien en el encuentro del 15 de agosto de 1981, uno (Instituto) no jugaba por nada, el juego quedó en la memoria colectiva. El mito urbano habló siempre de que la Gloria “entregó” aquel partido para que Córdoba no pierda una plaza en Primera, algo inimaginable en nuestros días. Ahora, lejos de esa “hermandad provincial”, los dos se jugarán por el disfrute moderno: la alegría propia y la desgracia ajena.

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