“Habló” Messi, calló a Colombia y punto
“Habló” Lionel Messi. Por fin. De sus botines salieron tres joyas. El tiro libre a un ángulo, el pase a la cabeza de Lucas Pratto y el pase gol para Ángel Di María, fueron geniales, soñados y esperados. Propios del mejor jugador del mundo, del que sueña con ser entendido y amparado. Por compañeros y entrenadores, respectivamente. Ese es el desafío, si el plan va a seguir siendo, el pleno al “10”.
La selección esperaba esos gestos como si fueran agua en un desierto futbolero, en el que se había abierto un período de prueba del que Messi tampoco escapaba. “Habló” Messi y también el exdelantero de Vélez, que probó que jugar con Messi puede resultarle más fácil que a Gonzalo Higuaín y a Sergio Agüero, por caso.
“Leo” le marcó el pase y el tuvo que poner la cabeza. Y como no había certezas sobre si Messi volvería a proveerlo y si la paciencia de Edgardo Bauza sería importante para con su permanencia, el grandote aprovechó.
Messi también le devolvió el “habla futbolera” Di María. “El Fideo” seguía en pos de la búsqueda de un gol que lo reconciliara con sí mismo. Y Messi también fue generoso con él. En el 3-0 recuperó por la derecha y se fue derecho al arco, pero levantó la cabeza y le cedió el gol a Di María, que solo tuvo que hacer el pase a la red porque como lo había demostrado en el juego, la mínima dificultad en la definición lo había agobiado.
Di María podrá quedarse tranquilo que volvió al gol, pero solo porque el “10” así lo quiso. Habló Messi, sacó del silencio a Argentina, calló a Colombia, a varios de los que dudaban de su capacidad y punto.
¿Es más o menos de lo mismo? Alcanzó para vencer con autoridad a una inocente Colombia, a partir de Messi. Conocer los alcances de esta victoria, resulta difícil. Sin embargo, por lo menos anoche, alcanzó a verse algo parecido a un plan propio de Bauza. Cuando la duda invade, hay que hacer lo que se sabe. La selección hizo los goles en sus primeros intentos y supo administrar la ventaja, dos conductas propias de los equipos del “Patón”.
Esta vez no hubo una búsqueda desesperada del protagonismo ni tampoco ensayos inverosímiles con jugadores que son especialistas en otras posiciones desde hace rato. Messi pudo disponer de cinco pelotas para que hiciera la diferencia. No fue la abundancia, pero tampoco se repitió la imagen del crack ante cuatro rivales. Fue la noche en que la que Messi fue Messi; Pratto, una buena noticia y Bauza se pareció al “Patón”. Así de simple.