El granero de Instituto, el recurso y la estructura
El trabajo de inferiores de Instituto y una mirada sobre todo lo que puede llegar a dar. Y ya dio.
“Lo veo a Paulo Dybala en la Juventus y veo que en La Agustina no tenemos pelotas como la gente para trabajar”.
La frase data del año pasado y fue de un profesor de Instituto, con cierta experiencia. Pero la misma podría haber sido pronunciada por cualquiera de sus compañeros albirrojos para el caso del pibe de Laguna Larga o para los jugadores que la Gloria produjo, caso Ramón Ábila (goleador en Cruzeiro, pedido en la selección y por Boca), Silvio Romero (figura en América, pretenden que se nacionalice mejicano), Mateo García (ya debutó en Unión Las Palmas y anotó ayer ante Atlético de Madrid), Gonzalo Maroni (ya con el primer equipo xeneize), Lucas Beltrán (en River), Julián Illanes (con posibilidades de ir al Inter, en un primer momento) o Gustavo Gotti (goleador del equipo).
Todos se convirtieron en grandes embajadores del club gracias al trabajo de DT, PF, cancheros y otros profesionales que cobraban salteado y no tenían los elementos para trabajar. Por años.
Ese contraste es el que debe terminar. Porque los jugadores que formó Instituto y vendió convirtieron a la producción de sus inferiores en el principal recurso de un club cuyo pasivo supera los 80 millones de pesos. Lo que ha sucedido hasta ahora ha sido increíble. A diferencia de otros clubes, el predio glorioso tiene una ventaja: está enclavado en Jorge Newbery, una zona que encadena a barrios donde aún hay varios potreros como Remedios de Escalada y Parque Liceo. Es más, Unión Florida está al lado.
Y de los que llegan, varios son buenos. La estructura ha sido artesanal: desde los contactos de Santos Turza (hace 35 años) para que los pibes lleguen desde el interior como Dybala, pasando por el ya mencionado club de la liga Cordobesa desde donde llegaron Nicolás Oliva y el propio Ábila hasta los datos que aportó el DT Roberto Morán sobre los pibes Illanes y Beltrán, quienes jugaban para el Instituto Peña y el Corazón de María, respectivamente, participantes de la Lifi.
Lo conducción actual del club de Alta Córdoba tiene la posibilidad de dotar a ese recurso natural y elemental. Se saluda el paso que dio hacia adelante al tomar conciencia de que había que armar un área de captación de talentos (ayudará el convenio con 20 municipios de la provincia) como la tienen todos los clubes del país, además de mejorar las condiciones de La Agustina y de la pensión y de dotar a sus trabajadores de los elementos que necesitan para esculpir los diamantes “en bruto” que puedan hallarse en el predio.
Es el primer paso que, luego, debe ser acompañado por la incorporación de otras áreas como la nutricional, de fisioterapia y la profesionalización de cada una de ellas. Esa estructura es la que permitirá que
Instituto puede soñar con tener a uno de los mejores graneros del mundo.
