Belgrano: el orden de los factores no alteró el producto
Una mirada hacia este presente del Celeste, donde, se puede afirmar, hay más certezas que dudas.
El éxito y el fracaso caminan separados, pero, en el fútbol, hay veces que los separa sólo un gol. De la misma manera que una táctica miserable puede "convertirse" en inteligente cuando se gana sin otro mérito que un acierto ofensivo. Así, con la lógica del resultadismo extremo, la derrota, por más que la puntería no fuera la esperada, deja de verse como una opción para mejorar y se ve como una tormenta en la que hay que cambiar todo. Inclusive, hasta lo que se hace bien.
Pensemos, por un momento, en aquel arresto final del partido de vuelta entre Belgrano y Estudiantes en el Kempes. Si Aguirregaray convertía, Belgrano se quedaba afuera y hubiera tenido que esperar para poder escribir la historia. Hubiera sido bravo porque se trataba de un objetivo institucional. Con esta lógica, los pedidos de regreso para Zielinski hubieran sido ensordecedores, los reclamos habrían seguido para con Armando Pérez y, finalmente, para los jugadores que debían hacer la diferencia.
Los goles de Claudio Bieler, después de las tapadas de Juan Carlos Olave (¿hay alguien en el futbol de Córdoba que tenga la misma gravitación desde que volvió hace casi 10 años?), más el ratito de fútbol de Matías Suárez sacaron a Belgrano del umbral de una nueva frustración y lo pusieron en el de cumplir el sueño de cruzar la primera ronda del torneo continental.
Las individualidades encendieron el plan de Esteban "Teté" González, aquel que fue formado y puesto en escena para dar el salto de calidad. Que no es otro que el protagonismo deseado. Aquel que pueda reclamar la propiedad de un partido, pero con la fuerza de aquel "a lo Belgrano", una marca registrada desde hace cinco años. Con la chance de poder salir jugando con un central como el pibe Romero. ¿Desde hace cuánto que no se ve en Belgrano un central que sale jugando o que quita y no la revienta? ¿Y en el medio? Con un Lértora incansable (al fin un volante central con nafta para 70 u 80 minutos), Farré puede pensar en sorprender y la presencia de Luján terminó siendo un aporte riquísimo en la gestión del ataque y clave para potenciar al "Oreja". Se vio ante Coritiba en la ida, y también contra Unión, al que le sacó ventajas por la forma.
Los goles resolvieron aquel partido con el Pincha; pero, luego, llegó el juego, desde ahí en adelante, la llave de todo. Aquí, el orden de los factores no alteró el producto, sino que lo desarrolló. Es el tiempo en que las certezas superan a las dudas.