Paulo Dybala y las plantillas de plomo para no volar
La noche de la gran consagración de "la Joya" y el consejo que supo darle un entrenador en las inferiores de Instituto.
“Escuchame bien, Paulo. De ahora en más, en los botines te ponés plantillas de plomo. Así no volás...”.
Un adolescente Paulo Dybala, con apenas 17 años, escuchaba atento y serio el consejo que le daba "Panchito" Buteler, quien fuera su DT en 5ª división de la AFA en Instituto. Se lo dijo poco después de que se diera su debut en Primera División, de la mano de Darío Franco.
Fue justo antes de que su mundo empezara a cambiar para siempre. Pero Paulo se mantuvo centrado, en su eje. Sin marearse. Aferrado a su grupo más íntimo. Ese que conforman su mamá Alicia, sus hermanos Gustavo y Mariano y los amigos de siempre, los que lo esperan ansiosos en Laguna Larga para comer un asado y hacer de cuenta que Paulo es uno más. Porque así lo sienten y así quiere sentirse él.
Aunque ayer el mundo se llenó la boca con su nombre y apellido, en la intimidad Paulo sigue siendo el “pibito” de Laguna.
Allí empezó a masticar este sueño de grandes estadios y de noches majestuosas. Allí, de la mano de su papá Adolfo, pateó los primeros zurdazos. Y cuando Adolfo ya no estuvo, la promesa quedó sellada: iba a triunfar como un homenaje a su viejo, que lo acompaña desde el cielo.
Allí apuntan sus manos con esa dedicatoria cada vez que hace un gol: todos son para él.
Ayer, en Turín, Dybala tuvo su noche consagratoria para el mundo contra el Barcelona de Messi.
Pero será la primera de muchas más. Entre otras cosas, porque sigue usando plantillas de plomo.