Temas del día:

La cara mundana

Por Ángel Stival, especial para Mundo D.

17 de junio de 2014 a las 09:53 a. m.
La cara mundana

Hasta las gaviotas de Ipanema conocen a Vinicius. Y también a su garota. En Copacabana resuenan todavía las palabras de Francisco en su misa multitudinaria. Ahora, invadida de fiebre mundialista. Argentina dejó atrás la cara más mundana del Mundial. Sólo la volverá a ver en la final que está tan lejos. Río de Janeiro, fascinante como pocas, seguirá su vida.

Cada día a las 6 de la tarde una estampida deja vacío el centro, donde se han mezclado los ejecutivos que sufren el calor y el trajín sin abandonar su traje y su corbata, con despreocupados turistas que disfrutan con sólo verlos transpirar.

No quedan muchos vestigios del pasado histórico colonial, y si los hay están atrapados entre edificios que desafían la ley de gravedad.

Si no fuera porque ya es famosa, nadie pensaría que esa inmensa cúpula cilíndrica, en uno de cuyos costados hay una pared-escalera que parece conducir al cielo, es la Catedral. No pocos le ven cierta similitud con la nave Apolo que llevó al hombre a la luna.

La mayoría de las ciudades duermen a la hora en que la otra parte de Río comienza a despertar en los paseos nocturnos y románticos por la playa, con tertulias que se prolongan y en las madrugada más bien sórdidas, con gritos de mujeres asustadas y sirenas policiales.

El inmenso Brasil tiene otras caras, todas menos conocidas que la de Río. Ouro Preto, por ejemplo, joya colonial de Brasil, cercana a Belo Horizonte donde la selección puede lograr el primer puesto en su grupo y allanar su camino de retorno a esta ciudad inolvidable.

Más de Deportes - Fútbol