La AFA y el gatopardismo
El liderazgo del titular de Argentinos Juniors no tiene ni por asomo la firmeza de su sucesor. Sin embargo, por ahora a nadie desvela romper la estructura actual reinante en AFA.
Después de varias décadas, las asambleas de la AFA recuperaron algún interés y salieron de la inercia del mero formalismo que las acompañó en los últimos 35 años.
Porque por más que la designación de Luis Segura para completar el período que debía cumplir Julio Grondona aparezca como una continuidad de la política del "Jefe", está claro que el liderazgo del titular de Argentinos Juniors no tiene ni por asomo la firmeza de su sucesor. Por eso, detrás de la asamblea extraordinaria de ayer, volvieron a escena discusiones por el Estatuto General de AFA y los espacios de poder que harán eclosión después del 25 de octubre de 2015, cuando finalice la transición de Segura.
¿Y el interior? El Estatuto de la AFA, cuyo esquema será tratado en asamblea extraordinaria el próximo 18 de diciembre, impone una conformación de asambleístas bastante particular: los clubes de la B metropolitana cuentan con siete representantes, mientras que sus pares del interior (el ahora Federal A) apenas aportan uno. Por si fuera poco, la C y la D suman otros siete.
¿Cuáles serán los ejes a tratar en esa asamblea? En principio, ninguna que vaya a modificar esa inadmisible estructura. El temario a debatir puede ser extenso, pero la cuestión de fondo parece centrarse en la cláusula que establece un mínimo de cuatro años como dirigente para postularse al sillón, una norma que hoy deja en el camino a dos "candidatos renovadores": Marcelo Tinelli y Juan Verón.
¿Será posible combatir tamaña desproporción provincias/puerto con tan pocas voces? Por ahora, esa cuestión no desvela a una dirigencia que parece empeñada en hacer honor al gatopardismo y su máxima: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".