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En los Juegos, el "qué se siente" ya pasó de colorido

La rivalidad entre argentinos y brasileños está tomando un color que preocupa e incomoda.

10 de agosto de 2016 a las 04:36 p. m.
En los Juegos, el "qué se siente" ya pasó de colorido
Hinchas de Brasil y de Argentina cruzados en el rugby (Foto: Télam).

La pregunta "¿Qué se siente?" con la que el diario local O Globo encabezó ayer la crónica de la victoria de la dupla anfitriona conformada por Ágatha y Bárbara Seixas sobre las argentinas Ana Gallay y Georgina Klug es apenas una muestra de lo que se vive a diario en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Fútbol, handball, vóley, yudo, básquet, tenis… en la disciplina que sea, Brasil apoya al rival de Argentina. Y en estos Juegos, en los que brilla la camaradería entre deportistas y visitantes afuera de los estadios, se vive un clima hostil en cada sede donde un representante albiceleste busca dar lo máximo.

En el partido entre Juan Martín Del Potro y Joao Sousa, el “colorido” aliento futbolero terminó en golpes y con la Policía sacando a los agresores y agredidos del estadio.

Pero, de seguro, ese no será el único ejemplo que habrá a lo largo de estos Juegos. Y es que cada vez el clima se pone más caliente.

La lesión de una jugadora argentina de handball, por ejemplo, termina en celebración para los brasileños y, consecuentemente, en enojo para los argentinos.

Pero incluso sin un hecho desencadenante dentro del campo de juego, siempre hay una excusa para las agresiones. Y son mutuas.

"Brasil, decime qué se siente", empiezan los argentinos y continúan con eso de que "Maradona es más grande que Pelé".

Los locales, entonces, les recuerdan a sus vecinos los problemas de adicción del “10”. ¿Qué sigue? Los siete goles que Brasil sufrió de manos de Alemania en el Mundial de fútbol. ¿La respuesta? “Chi, Chi, Chi; le, le le, viva Chile”.

Al principio, la rivalidad de las hinchadas resulta simpática, pero cuando los rostros comienzan a tornarse colorados de la bronca y los cánticos se transforman en gritos hacia alguien en particular, el final del cuadro no va a ser bueno. Y eso, claro, es lo que no está bueno porque se pasó de colorido.