Dentro de la ley todo, pero...
Caso 1. Universitario de Sucre, un modestísimo equipo de la Liga boliviana, está muy cerca de lograr un hecho histórico en su vida: clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores. Por ese motivo, el pasado sábado, en su partido del torneo local, presentó un equipo con siete jugadores ante Bolívar. A los 13 minutos perdía 2-0, se lesionó un defensor y el árbitro Joaquín Antequera declaró derrota técnica de la "U", que reservó a todos sus titulares para el partido de hoy ante Mineros de Venezuela. Una victoria de la "U" y un empate o una derrota de Huracán (recibe al líder Cruzeiro) dejarán al humilde equipo boliviano entre los mejores 16 equipos de América.
Caso 2. Tigres de México, ya clasificado para los octavos de la Libertadores, viajó a Perú para enfrentar mañana a Juan Aurich con un plantel de 16 jugadores (dos menos de lo que pide el reglamento). Si el equipo peruano (que juega con todos sus titulares) le gana a Tigres, River queda eliminado, por más que derrote a San José de Bolivia.
Síntesis. Para Universitario, la prioridad es la Copa; para Tigres, el torneo mejicano, donde el próximo sábado enfrentará a Monterrey en el clásico de la ciudad. Los dos clubes actúan de acuerdo a lo que les dice el reglamento aunque, se sabe, moral y éticamente no es lo correcto. No está mal fijarse una preferencia, una libertad que tienen los clubes a través de sus dirigentes y sus cuerpos técnicos. El problema es caminar sobre un terreno en el que cualquier decisión termina perjudicando a terceros.

