Cuando el Kempes queda chico
Cada vez que la cita marca River, Boca o un partido clave, el remodelado Kempes luce a “reventar”.
Suelen ser los rivales con los que muchos clubes esperan salvar el año. Boca y River, dos de las instituciones que generan más dinero en la actividad futbolística, saben que la ansiedad por enfrentarlos no se acaba en el hecho meramente deportivo.
No es un capricho que, cada tanto, las dos entidades de mayor arraigo de nuestro fútbol reclamen una porción más generosa de la torta derivada del negocio de la redonda, como ocurrió en la previa del actual torneo.
Xeneizes y millonarios volverán a cruzarse el domingo con otros dos “pesos pesados”: Talleres y Belgrano, dos clubes que en los 70 produjeron fenómenos de boleterías desbordadas que miraban con envidia desde el puerto.
Después de la reestructuración grondoniana del \'86 que postergó el fútbol del interior y de gestiones dirigenciales decididamente incapaces, celestes y albiazules fueron en retirada.
Sus flacos resultados deportivos se tradujeron en recaudaciones menos productivas, aunque se reservaron, en cada amague de protagonismo, volver a mostrar su tremendo poder de convocatoria.
En las últimas dos décadas, no fueron pocas las veces que los clubes cordobeses superaron el millón de dólares, aunque para producir las cifras más abultadas contaron con el atractivo adicional de los archirrivales porteños.
En el listado de las máximas producciones, el Talleres 0-Boca 0 del 30 de mayo de 1999 marcha a la cabeza con 1.182.415 de pesos (igual cifra en dólares), seguido de cerca por el Belgrano 1-Boca 0 (3 de diciembre de 2006, con 1.175.395) e Instituto 0-River 0 (15 de octubre de 2011, con 1.009.524).
El venturoso presente de dos clubes en alza y administrados con gestiones cuidadosas de los números se ratifica con los últimos datos de presencia en el Kempes.
Desde la asunción de Andrés Fassi como titular de la “T”, los de barrio Jardín promediaron 30.310 espectadores en torneos de ascenso (879.000 hinchas en 29 cotejos), una cifra casi idéntica a la generada por los de Alberdi desde su regreso a Primera en 2011: 30.441 (2.070.000 en 68 partidos).
Este domingo, en su partido 1.001 en la máxima categoría, Talleres volverá a “reventar” el estadio por tercera vez en menos de un año (metió 57 mil ante Unión Aconquija y 55 mil con Brown de Adrogué).
La “B”, que reunió a 55 mil con Colón, en diciembre pasado, tampoco quiere aflojar.
Sí. Aunque parezca increíble, el Kempes empieza a quedar chico.
