Crónica de una muerte anunciada
04 de diciembre de 2014 a las 09:49 a. m.
El asesinato de un jugador de fútbol, en La Rioja, no es más que el detonante de una cadena explosiva de episodios de violencia que vienen teniendo lugar cada fin de semana en distintas canchas del país.
Un límite más que se cruza, sin que esto suponga que la vida de un futbolista vale más que la de un hincha.
La violencia excede al fútbol, es cierto. Pero quizá sea tiempo de reformular el concepto: no alcanza con aislar y detener a los violentos, sino que urge la destrucción completa de la usina que los genera. Romper con la lógica de la utilidad de las barras como punta de lanza de la política es una obligación de la clase dirigente. Romper con la lógica perversa del "quién se la banca más" nos compromete a todos.

