Argentina en el Mundial: un equipo sin deuda interna
Sin reproches, así fue el cierre del equipo nacional. Sin copa ni exitismo, los jugadores se ganaron el aplauso porque hicieron una gran final.
Creció y creció Argentina durante el Mundial, un progreso que les permitió a estos jugadores y su cuerpo técnico hacer historia en la selección. Fue de menor a mayor, evolución que llegó de la mano de su entrenador, Sabella, quien sin que le temblara el pulso cambió lo que consideró necesario para que el equipo mejorara y llegara al partido en el Maracaná. Fue una actuación histórica porque hacía 24 años que Argentina estaba fuera de una definición mundial. Le tocó perder la final, es cierto, pero lo hizo con dignidad, poniendo todo y jaqueando a un rival de primer nivel que hace 12 años juega a lo mismo.
Sin deuda interna, sin reproches, así fue el cierre argentino, que se tiñe de tristeza porque a nadie le gusta perder, y menos a estos futbolistas acostumbrados a festejar con sus clubes o en selecciones menores. Sin copa ni exitismo, se ganaron el aplauso porque hicieron una gran final que Alemania se llevó por detalles. Argentina sólo extrañó la contundencia de sus delanteros, el arma fuerte con la cual fue a Brasil. Vaya paradoja: viajó al Mundial con incógnitas en la contención (ni se notaron), pero falló su poder ofensivo cuando más lo necesitaba.
