Temas del día:

Ojalá que se repita

29 de mayo de 2012 a las 09:28 a. m.
Ojalá que se repita

En varios tramos del Racing-Talleres del domingo pasado daban ganas de festejar las desobediencias tácticas, la inocultable anarquía de algunos jugadores y esa mezcolanza de ataques y contraataques que transformaron el clásico en un partido casi de barrio, esos en los que por hacer un gol los protagonistas se olvidaban de su arquero y arremetían en malón contra el arco adversario.Así jugaron Racing y Talleres. Así han jugado casi siempre por el respeto tradicional a una manera de entender el fútbol, y demostraron así sus equipos que ese perfil es inmanente a ellos. Ha sido y es muy raro ver una formación albiazul con doble línea de cuatro, un enganche y un delantero.

No se le recuerdan proezas por haberse colgado del travesaño, por amurallar su área grande, por hacer tiempo o patear la pelota a cualquier lado. En ese aspecto, históricamente, Racing también se ha mirado en el mismo espejo.

Hablar de desobediencias o anarquías implica reconocer defectos que perjudicaron a cada equipo, pero que en sí mismas fueron los motivos por los cuales el público se llenó la panza de casi goles, de tiros en los palos, de voladas espectaculares, de libertades, de habilidades y de las dos grandes emociones que tuvo el encuentro. Que pudieron ser muchas más…

En ese aspecto, Racing y Talleres son auténticos. Sea quien esté circunstancialmente como técnico, no negociará sus raíces, no traicionará sus tradiciones. Ese contexto ha provocado que muy pocas veces en sus partidos haya reinado el aburrimiento, aunque sí la frustración o la alegría.

¿Qué pasará mañana en la revancha? Seduce decir que quien pueda mínimamente equilibrar su estructura, y proteger un poco mejor su valla será el que continuará en el torneo.

¿Qué debe suceder para que eso ocurra? Que la zaga central de Talleres no pierda tantos manos a mano; que Gianunzio no luzca tan desprotegido en la contención y pueda ser mejor acompañado por Carabajal, Díaz y quien juegue como volante izquierdo, y que además Sáez y Riaño distraigan un minuto su atención sobre Godoy para darse a la tarea de molestar la salida desde el fondo de la Academia.

Implicará que Fernández y Molina suelden la unión que los convoca en el borde de la medialuna; que Carrasco y Oviedo no suelten con tanta asiduidad sus energías por sorpresa hacia Requena; que Molina y Becica dosifican sus incursiones ofensivas como para proteger un poco más a sus compañeros marcadores laterales. Y que Rivero y Vílchez hagan lo mismo que Sáez y Riaño.

Si eso se cumple saldrá el partido planeado por Arnaldo Sialle y Marcelo Bonetto, que legítimamente defienden los intereses de sus equipos y de sus clubes, y que tanto alientan y por los que se apasionan sus hinchas. Se sabe y es lógico: todos ellos se encuentran unidos en la tal vez única aspiración que los convoca: el triunfo, sólo el triunfo y el festejo sin análisis.

Meta particulares que confrontan con los valores de interés general que deben volver a inundar todos los estamentos del fútbol y que tan bien estuvieron representados el domingo pasado cuando Talleres y Racing jugaron un partidazo. En el 1 a 1 más de uno se olvidó de respirar. Ojalá se repita en la revancha.