Un lugarcito para el chauvinismo
Qué difícil se hace caminar sobre el umbral de la corrección política cuando se habla en un espacio tan pasional como el fútbol. Complicado hacer equilibrio y no caer en la tentación del exitismo. Pero a la luz de los resultados de este fin de semana, bienvenido el chauvinismo, esa expresión por resaltar el localismo a ultranza en desprecio de todo lo que ocurre fronteras hacia afuera.
En orden de prioridades y porque la máxima categoría obliga, Belgrano consiguió otro de los grandes resultados que desde junio del año pasado a esta parte lo llevaron a estar en boca de todos.
El viernes, con un juego sólido en defensa, mucho despliegue en el medio campo y una dupla de delanteros ("Cuqui" Silvera y "Picante" Pereyra) que no falló, el Celeste le ganó a Newell's y armó un hermoso combo para disfrutar: metió la segunda victoria consecutiva en el Clausura (antes había sido Unión, en Alberdi); se mezcló con los de arriba; Silvera marcó por primera vez desde su llegada; y, lo que no es un dato menor, su gente extraña cada vez menos al "Mudo" Vázquez, aquel exquisito jugador que parecía irremplazable cuando se fue al Palermo.En la B Nacional, la categoría de ascenso más importante del fútbol argentino, Instituto sigue ganando, gustando, goleando y dictando cátedra de cómo hay que jugar al fútbol, tirar al fondo del mar el miedo escénico y ridiculizar, por ejemplo, a equipos como Rosario Central, uno de los cucos de la divisional. Y también a River, el candidato de todos al que Instituto mira desde arriba.
Belgrano e Instituto, dos pepitas de oro en un río turbulento de pasión que nos legaliza ante el siempre mal visto chauvinismo.

