El riesgo de acercarse al máximo nivel
La realidad de los rugbiers cordobeses que se encuentran en el radar de la UAR.
Agrandar la base de jugadores ha sido uno de los máximos objetivos del rugby argentino en los últimos años. Y, con la acertada creación de los centros de formación en 2008, buena parte de ese anhelo ha sido conseguido.
Hoy, más de 60 jugadores pertenecen a la elite (léase Jaguares, Pumas, Pumas 7s o Argentina XV). Si bien algunos regresaron de clubes europeos, este año los Jaguares utilizaron más de 40 jugadores en el Super Rugby.
Lógicamente, varios quedaron al margen y tuvieron que deambular entre sus clubes y alguna convocatoria a Argentina XV. La mayoría no están contratados por la UAR y apenas reciben una beca. Por eso, las ofertas que llegan de clubes del exterior los tientan.
Le pasó al cordobés Joaquín Paz, quien decidió emigrar a Calvisano de Italia. Con 22 años y un potencial enorme, el back de Athletic priorizó su crecimiento rugbístico.
Como el de decenas de jóvenes, su talento creció al calor de los centros formativos de nuestro país.
“Por ahora no se puede poner un freno a ese fenómeno. A no ser que firmen un contrato como Matías Alemanno, esa situación se va a dar permanentemente. La contención no sólo pasa por lo deportivo. También hay que ver qué hacen los chicos fuera del rugby. Con una buena contención, capaz que no se van”, afirma Galo Álvarez Quiñones, mánager del Pladar cordobés.
“Con Argentina XV la idea era aumentar la competencia y darles un espacio a Los Pumitas que ya habían pasado la etapa juvenil. Seguramente, en el futuro habrá algo. Hay que ver quién puede seguir en el sistema y quién no”, agregó.
Año a año, el rugby argentino sigue dando muestras de su gran crecimiento.
Sin embargo, mientras no haya otra franquicia en el Super Rugby (se habla de 2019 o 2020), la situación no se resolverá fácilmente. Es el riesgo de acercarse al máximo nivel.

