Instituto, un equipo que dejará su marca
Hace un año asumía Franco. Se planteó objetivos a corto y largo plazo. El ascenso, que hoy parece difícil, no estaba en el primer año de gestión.
Hace poco más de un año, Darío Franco era elegido como entrenador de Instituto sobre Frank Darío Kudelka, Carlos Roldán, Marcelo Bonetto y Marcelo Fuentes. El directivo José Theaux, del departamento fútbol del club, fue quien lo presentó junto a Juan Carlos Barrera, presidente de la Gloria.
En sus primeras declaraciones a Mundo D, Franco fue claro: "El ascenso es el objetivo a largo plazo. El objetivo a corto plazo es hacer una buena pretemporada, armar un equipo competitivo, que pueda jugar de igual a igual con todos los rivales, que juegue de la misma forma en todas las canchas y que se distinga por ser un equipo que trata bien la pelota y por ser agresivo y sólido para defender. Cuanto más tiempo podamos sostenerlo, habrá buenos resultados, que nos llevará a aspirar a cosas importantes".
Y el nacido en Cruz Alta cumplió.
Hoy es el último partido de la temporada. Lograr el ascenso esta tarde en el Nuevo Gasómetro parece utópico, pero se intentará. El resto lo cumplió Franco. Armó un equipo competitivo, le jugó de igual a igual a todos los rivales y en todas las canchas, trató bien la pelota, fue agresivo y por momentos fue sólido en defensa.
Su equipo falló en los tramos finales. Perdió tres partidos clave de local (Quilmes, Ferro y San Lorenzo) y las chances de ascenso se fueron esfumando como la ilusión de los hinchas de la Gloria, que una vez más vivieron una frustración sobre el final del torneo (como ocurrió en las últimas cuatro temporadas).
Más allá de los objetivos que se había planteado Franco cuando fue elegido como entrenador, a medida que fueron llegando los refuerzos, muy pocos confiaban en este equipo que llegó con chances de ascenso directo a la última fecha. Instituto hizo un campañón. Dejó una marca. Quedan 90 minutos y sólo un milagro futbolístico puede ascender a la Gloria a Primera.

