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La paciencia de Kudelka pasó la Barrera

La situación económica del club impactó de lleno en la tranquilidad para trabajar. ¿Hasta cuándo aguatará?

17 de septiembre de 2013 a las 08:17 a. m.
La paciencia de Kudelka pasó la Barrera
Kudelka, el lunes por la noche, rumbo a Buenos Aires para enfrentar a Huracán (Foto: Ramiro Pereyra).

Instituto vive horas críticas. No sólo en lo económico y en lo institucional la comisión directiva tiene problemas. También hay otros problemas. U otro problema que es mucho más profundo si de gestionar se habla: ya nadie le cree al principal dirigente del club, Juan Carlos Barrera.

Y uno de esos es Frank Darío Kudelka. El entrenador quedó conforme, muy conforme con el armado de este plantel. Pero, a cambio se "comió" el no cobrar un sueldo desde marzo.

Con el correr de los días de este nuevo ciclo, la situación económica de Instituto fue empeorando y las promesas fueron incumplidas en su mayoría. No sólo para con el entrenador, sino también con los jugadores y otros empleados del club.

Desde la comisión pidieron paciencia. Se prometió, en varias ocasiones, que se iba a abonar. Siempre se dijo que iba a entrar la plata de un sponsor o que el presidente conseguiría los fondos ya sea de empresarios o de AFA o de la TV. Pero, la tolerancia pareció acabarse en los jugadores y llegaron las medidas de fuerza. Y recién cuando amagaron a no presentar equipo, ahí apareció la plata.

Sin embargo, Kudelka, a pesar de estar molesto porque los jugadores no trabajaban en las condiciones necesaria, en cierta forma entendió la situación y hasta aceptó cobrar su sueldo un poco más tarde (sin contar la deuda de la temporada anterior). El entrenador recibió documentos que fueron incobrables y por ello le abonaron casi todo en efectivo. Sólo faltaron unos cuatro mil pesos, que no hacen al monto total, pero que sí colaboran con el desgaste.

Sin embargo, lo que rebasó el vaso fue la intimación que recibió el entrenador por parte de la inmobiliaria que administra el departamento donde él habita. El documento le solicitaba al DT a abonar la deuda de varios meses, ya que si no se le pediría que abandonara el inmueble. Y esto sí cansó a Kudelka.

El DT levantó el teléfono y con mucha calentura el lunes dijo que su paciencia se había terminado. Pero por la tarde, ya más tranquilo, recapacitó y volvió a meterse de lleno en el partido ante Huracán ya que el vicepresidente Daniel Peralta le comunicó que hay un nuevo plan para sacar adelante la situación (es, a criterio personal, la última carta de esta comisión).

Cuando la realidad supera todo

El oriundo de Freire creía saber a qué club venía. Sin embargo, no sabía con certezas cómo era la situación institucional al momento que llegó a Instituto. O, mejor dicho, no se lo imaginaba. Luego comenzó a interiorizarse de las situaciones políticas y económicas. Tuvo su primer tropezón cuando abandonó el hotel donde vivió algunas semanas (hasta que consiguiera departamento) y se le pidió que abone algunos gastos, siendo que el club debería haberlo hecho.

Por estas cuestiones, y porque el DT observa las faltas de palabra en otros ámbitos del club, analizó profundamente la posibilidad de irse. Seguro esta calentura se le pasó. Pero su confianza para con el principal directivo ya se acabó. Su sostén es este plantel. Le sobra optimismo. Es más, tras el partido en Tucumán dio a entender que el compromiso con estos jugadores y con el proyecto meramente futbolístico es lo único que lo sostiene. Pero el desgaste del entorno lo agobia. Es como un doble sentimiento.

"La confianza se pierde de un momento a otro y cuesta demasiado recuperarla", dijo en las últimas horas un directivo, que también en caliente afirmó: "Ya nadie confía en nosotros. No nos quiere prestar plata ni si quiera para devolverlo el mes que viene. Así se hace difícil. Me hace mal ver a Instituto en todos los medios con noticias malas".

La deuda en sí de 36 millones que se informó en la reunión que hubo con todos los sectores políticos no es el único problema. Es que la sensación de Kudelka ya no es sólo de él. Son varios los que dentro del club no le creen más a Barrera. Aunque intenten. Por más que haya aportado dinero. Por más que haya vendido a Paulo Dybala en una histórica venta dentro del fútbol cordobés. Si no ven acciones, no confían en el presidente. No le tienen paciencia. No le dan plazos. Si la gestión es mala o buena es otro análisis. Es que simplemente la palabra de JC Barrera ya no tiene valor.