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Instituto: el día que se negó a un ídolo

01 de octubre de 2014 a las 11:20 a. m.
Instituto: el día que se negó a un ídolo
Jiménez se fue por la puerta de atrás en Instituto (Foto: Fotobaires).

Carlos Mazzola comienza a escribir su historia como habitante del Mundo Instituto y se espera que pueda honrar la expectativa que se abre cuando, al repasar su legajo, sobresalen el ascenso con Sportivo Belgrano y una campaña interesante hasta el momento de irse cuando pareció que las condiciones para seguir adelante fueron rotas por ambas partes.

Sin embargo, la llegada de Mazzola no debe tapar el análisis que se debe hacer de la determinación adoptada sobre la partida de Daniel Jiménez. Si no, pareciera que las formas se usaran sólo para tapar cuestiones de fondo.

La salida de Jiménez rayó la falta de respeto. La directiva se había cansado de repetir que no había razones para prescindir de "Miliki" y hasta se enumeraban con los dedos de las manos las razones para no hacerlo si los malos resultados se conseguían. Parecía ser que, por fin, se tomaría una medida seria que apuntara a consolidar un proyecto en el que Jiménez sería el inicio.

Era el mensaje que necesitaban jugadores y el que para la gente significaba lisa y llanamente el pedido de paciencia. Pero para algo serio.

Ahí Jiménez seguiría siendo el que, junto con Oscar Dertycia, se hizo cargo de un equipo al que condujo a las puertas de un ascenso, pese a un vestuario fisurado, a limitaciones propias y a los condicionamientos económicos. Pero tras la derrota ante Aldosivi, Jiménez pasó a ser el que “debe renunciar o lo renunciamos, si total es de la casa y puede volver en cualquier momento. Necesitamos un cambio”. Y así fue.

Le pidieron que se fuera, cuando públicamente se había dicho lo contrario. Ese es el momento en el que el ídolo deja de serlo y pasa ser uno más. O uno menos, en todo caso. Es la instancia en la que se lo niega. Y las preguntas duelen. En su caso y en el de Elvio Agüero, otro DT de la casa, que también vino a “dar una mano” y lo sacaron de un “patadón”.

¿Quiénes serán “los expertos” que pueden evaluar que los resultados y el juego dependen exclusivamente de la capacidad individual y colectiva, y nada que ver con la falta de condiciones para desarrollarla? Ojalá que las soluciones que Instituto necesita para seguir vivo tengan una mayor rigurosidad.