Franco, ¿padre de todos los males?
"Franco express", fue el título de tapa de Mundo D del martes 3 de julio de este año. Dos días antes, Instituto había visto cómo, frente a San Lorenzo en Buenos Aires, se le esfumaba en la promoción la última esperanza de ascenso.El lunes 2 de julio, la directiva ratificó al entrenador Darío Franco en su cargo. En realidad, en esa reunión de comisión, uno de los casi 100 hinchas presentes se atrevió a preguntar "¿Sigue Franco?". Recién entonces, al final de la sesión, los dirigentes abordaron el tema DT.
Mundo D cronicó que ante la requisitoria de ese hincha, más la argumentación de otro (“Creo que hay que mantener el proyecto. Y los que estamos acá también queremos lo mismo”) y los aplausos generalizados, el vicepresidente segundo Ricardo Domínguez se preguntó si algún directivo se oponía.
Como nadie respondió, en un trámite que no duró cinco minutos, Franco fue ratificado. El jueves 5, en la Redacción de La Voz del Interior, el presidente albirrojo Juan Carlos Barrera admitía que se tendrían que haber tomado al menos un día para evaluar al cuerpo técnico. Pero eso nunca sucedió y la confirmación, que nadie (ni los que se fueron ni los que se quedaron ni los que ahora sacan pecho) cuestionó, llegó sin el mínimo rigor. Todos fueron responsables y debieran hacerse cargo.
Es cierto que el Instituto de Franco había sido la sensación de la temporada 2011/12 de la B Nacional, pero también lo es que al final se quedó sin nafta, sin aire, sin gas, sin todo. Al menos por eso, para ver en qué se había fallado, la situación ameritaba una evaluación exhaustiva. Sin embargo, nada sucedió y ahora resulta que, en un club carcomido por la interna, el padre de todos los males parece ser el DT.
Ayer, los primeros goles de Paulo Dybala en el fútbol italiano generaron tanta satisfacción como nostalgia en el pueblo glorioso. Alegría por el pibe y tristeza porque su nombre remite al club a una época de mucha ilusión que terminó sin consuelo porque fallaron todos.

