Fallas generales en Instituto
Podía pasar más temprano o más tarde, pero en el ambiente futbolístico de Córdoba todos sabían que Instituto sufriría esta ruptura dirigencial.
El diagnóstico desfavorable lo podía hacer hasta el más distraído. Por eso, la sorpresa fue mínima cuando la semana pasada se concretó el quiebre con la renuncia masiva de directivos.
Mañana se cumplirá un año de la elección en la cual el actual presidente, Juan Carlos Barrera (Instituto Más Club), fue reelegido por el 78,2 por ciento de los votos, derrotando a la lista que presidía Ricardo Morellato (Revolución Albirroja), que sacó apenas el 21,8. Menos de 12 meses duró una unidad pegada con chicle, que comenzó a resquebrajarse a las pocas semanas de aquel acto eleccionario y se fisuró del todo con el tema Dybala como estandarte.Es difícil responsabilizar a un solo sector de este presente que dejará una herida profunda, cuyas consecuencias aún son imposibles de evaluar.
En realidad, en mayor o menor medida, en el último año Instituto padeció fallas de todas las patas involucradas en la vida del club, con los dirigentes a la cabeza.
Aunque no sólo ellos defeccionaron. Junto a la directiva, también flaqueó el cuerpo técnico, al que le costó enderezar el rumbo en la recta final de la temporada anterior, cuando el equipo estaba encaminado al ascenso; el plantel, que se quedó sin los atributos necesarios para pelear la etapa decisiva; y varios hinchas, algunos de los cuales jugaron un partido tan equivocado que terminaron perjudicando al club.
Pero, sin dudas, la batalla que más perjudica a la prestigiosa entidad de Alta Córdoba es la de los dirigentes, dentro de los cuales los disidentes poco convencen cuando exponen ahora los motivos de sus renuncias y el oficialismo tampoco es claro con la crítica a esa postura.
En el medio quedan muchas acusaciones. Algunas que, de estar documentadas, sería bueno se lleven a Tribunales en forma de denuncia, para saber en cuánto se afectó al club y quiénes son los responsables.

