Aquel aprendizaje, ¿fue suficiente?
En lo institucional, en el fútbol de Córdoba hubo un tiempo que fue feo, que fue feo de verdad... En la historia reciente, esa época se relaciona, en especial, con los ‘90, cuando fallidas administraciones (inconscientes o conscientes, por acción o por omisión) llevaron a los principales clubes a vivir conflictuados.
Eran años de dificultades económicas, de sueldos impagos, de falta de lugares dignos para entrenar, de juicios, de inhibiciones, de inferiores devastadas, de jugadores que no querían venir a nuestros clubes, de dirigencias débiles, de convocatorias de acreedores...
Sin ir más lejos, en ese momento se gestaron las quiebras que a principios de los 2000 iban a sufrir los dos clubes más populares de la provincia (primero Belgrano, después Talleres). Córdoba, sus colores más representativos, trascendían casi siempre por el caos fuera de la cancha que por logros dentro de ella, más allá de algunos ascensos que, casi sin vuelta, terminaban en descenso. Épocas duras, tristes...
De a poco los clubes se fueron ordenando y, en general, aquellas vicisitudes quedaron como un mal recuerdo. Por citar a los tres más grandes, Belgrano salió de la quiebra y se muestra sólido, Talleres está cerca de hacerlo y ya ve su horizonte e Instituto comenzó a recuperar su grandeza como club integral, no sólo de fútbol.
Sin embargo, en Alta Córdoba, donde todo asomaba bastante serio, los últimos meses han sido para olvidar, con una interna dirigencial increíble, que puso al club patas para arriba.
El país pasó de hablar de un equipo que entusiasmó con su propuesta, a referirse a hechos como el caso Dybala, las locuras de sus barras, las renuncias dirigenciales o, como sucedió esta semana, la falta de pago al plantel, que puso en duda su presentación el sábado.
Pero no sólo la gente gloriosa debe estar atenta ante situaciones como esas, que se relacionan con aquella época lamentable del fútbol cordobés. La amenaza siempre estará latente. El aprendizaje, ¿fue suficiente?

